¿Y si el azar
quiere decirnos algo?

Lunes, 19 de octubre de 2015

Nunca he sabido muy bien qué significa el azar. ¿Qué sucede cuando el azar aparece en tu camino? ¿Quiere decirnos algo? La otra noche, durante el rodaje de la última secuencia de nuestra peli "El pregón", me encontré una carta en el suelo. La recogí porque que yo lo recojo todo. Era un rey de bastos. Vale. ¿Y ahora qué? pensé.
Busqué en internet su signigicado vinculado al Tarot (otro mundo misterioso). Puedes creer en eso o no, pero no puedes evitar leer la interpretación y esperar que se cumpla lo previsto. Luego te olvidas pero ya has echado el rato sin perjudicar a nadie que, hoy en día, ya es mucho. (Adjunto pruebas).

Rey de bastos

Rey de bastos
Significado del rey de bastos en Tarot
El rey de bastos puede significar que se te viene una buena racha financiera. También puede representar una sociedad con una figura de autoridad masculina, un líder o conciliador. Puede que alguien te ayude a solucionar una disputa. Debes estar abierto a escuchar los consejos de aquellas personas más experimentadas que tú. Es una figura de autoridad voraz, decidida y confiada. Él representa algún tipo de expansión, establecimiento de algo en tu vida profesional o una ganancia financiera seguida del éxito. Es una presencia positiva que traerá consigo resultados positivos.

Pasado: las nuevas ideas que pusiste en práctica en el pasado te van a abrir nuevas oportunidades en el presente. Tus ideas te han generado un ímpetu que hace que inspires y alientes a los que te rodean.

Presente: tendrás éxito si consigues ayuda para promover tus ideas. Estarás inspirado para ayudar a los que te rodean.

Futuro: el futuro te traerá éxito en tu vida profesional. Las buenas inversiones y los gastos prudentes balancearán el riesgo que estás tomando y la fuerte convicción que estás demostrando te asegurará muchas oportunidades.

Stand for trees

Martes, 21 de abril de 2015

El dibujante

Martes, 19 de febrero de 2013

Se llama Felix Zilinskas y expone en un café cualquiera. Una exposición modesta pero importante. Porque todo lo que le sale a uno de la cabeza es importante y todavía más si sabe darle cuerpo, forma, alma de tinta. Félix, además, estaba en el mismo local volcado literalmente en su pasión como un artesano. No pude evitar acercarme para saludarle. Le sorprendió un poco, cosa que nos confirma que la amabilidad escasea cada vez más. "Solo te quería felicitar". "Gracias".

Hay centenares, miles de dibujantes en todo el mundo, como él. Enamorados de los rotuladores, poetas silenciosos, críticos, ahuyentadores de fantasmas, solitarios que llaman al mundo desde sus universos personales. Hay de divertidos, de oscuros, de apocalípticos, de infantiles, de sarcásticos, de estilizados, de abruptos... Todos merecen mi admiración más sincera y los argumentos no cabrían en estas pocas líneas. Felix, antes de irse, me regaló un dibujo. ¿Quién regala algo hoy en día?

"Fotodiario" en El Periódico

Felix Zilinskas

El futuro

Sábado, 16 de febrero de 2013

Si hacemos caso de todas las previsiones más o menos razonables, el futuro que nos espera para 2013 y en adelante bien podría tener este aspecto. El camino que nos lleva hacia ese futuro sigue siendo de subida y zigzagueante: hoy vamos bien, mañana vamos mal, y viceversa. O sea que habrá que seguir sudando y dudando.

Parece un camino poco cuidado, apenas transitado, donde brotan malas hierbas, se nota la humedad y no se ve el final. En realidad todos los futuros se parecen porque no existen como tales, se construyen y se destruyen cada día y no tienen un final claro. Si tuvieran final, se llamarían "destino".

Según esta foto de la que estoy extrayendo las metáforas, en el futuro el tiempo será inestable. El cielo es azul pero las nubes oscuras se encargan de afear el horizonte. Habrá que ir tapados. Ya sé: los optimistas verán aire libre, todo por hacer y naturaleza. Los pesimistas, todo lo dicho antes. Conclusión: el futuro somos nosotros mismos. Con nuestras cosas buenas y nuestras cosas peores. Así es la vida. ¿No?

"Fotodiario" en El Periódico

El futuro

Videntes en televisión:
recicladores de miedo

Viernes, 1 de febrero de 2013

Hace unos días me tocó dormir en un hospital como acompañante. Ya saben: esas camas diminutas que son sofás incómodos de día y potro de tortura de noche. Pero la tortura no era esa. Era peor, y apareció cuando puse la tele (muy bajita, claro) y presencié el desfile de videntes que ocupan la franja de la madrugada en televisión, a cual más estrafalario y con total impunidad. Vengo siguiendo el fenómeno con interés porque me gusta la tele, qué le voy a hacer, y todavía me gusta perder el tiempo dándole al zapping. Pero la otra noche todo me pareció especialmente grotesco, infumable, vergonzoso y yo diría que hasta delictivo.

De esto último no me hagan mucho caso, porque si no pueden pillar a un tío que se llevó 22 millones en negro a Suiza, cómo van a trincar a un iluminado que cobra por ver el futuro. Si eso, pedimos una auditoría externa, que siempre quedas bien. Bueno, a lo que iba: ¿se han percatado de la cantidad de frikis que aparecen en pantalla argumentando que tienen poderes? Recuerdo que pulsé una y otra vez el mando a distancia y ahí estaban. ¡Era infinito! Otro, otro, otro y otro... Intensos, falsamente cariñosos, con pelazo hasta la cintura, con túnica, sin túnica, con velas, con santos, con bolas, amanerados, en trance, enfadados, risueños... Los hay de todos los colores. Suelen estar acompañados de un presentador que subraya las hazañas con vehemencia y recuerda el número de teléfono una y otra vez. Porque ahí está el negocio. Aparentemente, funciona porque llama la gente.

¿Y cómo es esa gente? Pues son personas con miedo, con la incertidumbre en las venas. Gente sin mapas para seguir, apabullados por la realidad, seguramente sin buenos amigos, gente perdida que... ¡se lo cree! Y ellos, ese ejército de cantamañanas o cantamadrugadas, les sueltan una obviedad a medida, y la pasta a la saca. Son recicladores de miedos.

Todo lo que vi me pareció de una miseria intelectual apabullante y me acordé de aquellos tiempos en los que se nos dijo que la TDT era un salto necesario a la modernización de la tele. Una puerta que nos abriría muchas puertas. Un horizonte de nuevos contenidos, variedad, pluralidad, producción de calidad y un montón más de promesas que nos creímos. Todas esas promesas arden en las velas de los brujos. Yo sí que vi el futuro de la TDT: negro como el carbón. Bendiciones y buenas noches.

"El Berenjenal" en Interviú.