Vamos marchándonos

Sábado, 8 de julio de 2017

Bueno, pues ya está. Vamos tirando que se ha acabdo la temporada. Horas y horas de televisión hechas con el corazón, con las tripas y con todo el cuerpo en general. Siempre buscando sorprender y descolocar porque ese es, a mi entender, el principio básico de la comedia: la sorpresa, romper lo previsible, el orden establecido. A veces lo consigues, otras no. Pero lo buscas y la provocas cada noche y te exiges lo mejor de ti mismo. Por amor al oficio y por respeto al que te está viendo.

Eso es LATE MOTIV, posiblemente el mejor programa que hemos hecho. ¿Por qué? Porque sabemos más, somos un equipo enamorado de lo suyo, disponemos de la confianza de nuestra televisión que apuesta por "otra" manera de hacer. Y así da gusto.

Personalmente, me voy muy satisfecho de vacaciones y con la cabeza en la próxima temporada. Solo queda dar las gracias a todos nuestros seguidores que noche a noche, día a día, nos acompañan en este cambio de paradigma de la televisión tal como la conocíamos. Ya no es la audiencia fija que está viendo la tele a las once de la noche solamente. Las cosas están cambiando.

Luego está YouTube, Twitter, Facebook y hasta Whatsapp. Los buenos contenidos corren como la pólvora, se ven a la carta, se ve el programa entero, se picotea, se reenvía. Lo que sea. Me gusta pensar que estamos ahí: en ese cambio, en el signo de los tiempos. Muy moderno todo, vale, pero con la comedia como arma. Tan antigua, tan clásica...

Feliz verano.

'Late Motiv'

Ignatius, otra vez

Lunes, 26 de junio de 2017

Ignatius

Y Rosendo ofició el rock and roll

Miércoles, 21 de junio de 2017

Rosendo ya es una leyenda aunque a él no le mole mucho eso. Pero, amigo y respetado rockero, esas cosas no se eligen. Esas cosas pasan después de muchos años de honestidad, de coherencia y de carretera.

Y en ese punto está el de Carabanchel y sus canciones que, como ha dicho él mismo, son una suerte de autobiografía. Yo añadiría que también de "radiografía" de una España cansada de mamoneo, de una sociedad hastiada pero incomprensiblemente adormecida. Para eso está el rock: para gritarlo, para pasar las cosas por el rayador de una guitarra áspera, de una voz que clama más que canta.

No pude evitar hacer una foto en el backstage de "Late Motiv" de la maleta donde Rosendo guarda su guitarra y la play list de los conciertos. Algo así como un altar laico desde donde este hombre oficia hace mil años. Me emocionó ver como se le respetaba, como el público supo detectar que estaba ante uno de los pocos artistas auténticos que hay hoy en día.

Rosendo

El espectáculo
de la música en televisión

Viernes, 16 de junio de 2017

Una vez, un directivo de televisión me dijo, con sorna, que no entendía por qué poníamos música en el programa. Me pareció que no valía la pena contestarle. Alguien que lo pregunta es alguien que no lo va a entender. Ni le gusta. Anoche pensé en él tras la actuación poderosa de los Vintage Trouble. Si lo vio, que no lo creo, quizás lo entienda.

La música, la buena, es un espectáculo televisivo de primer orden, El rock se lleva bien con el humor. En todo el mundo civilizado lo saben y lo practican. No hemos inventado nada. Sencillamente lo disfrutamos.


Risto: reír es la única salida

Lunes, 12 de junio de 2017

"El humor sirve porque si viéramos la verdad saltaríamos de una roca. Es pensar que cada día se puede ser mejor pero nunca se llega a estar bien" Jonas Jonasson

Lo primero que quiero aclarar es que yo no estoy en guerra con nadie. Lo digo porque algunos medios, ávidos de refriega, titulaban así. Una guerra se produce cuando dos se quieren pelear y aniquilar. Al menos por mi parte, no tengo la mínima intención.

Lo primero que pensé al leer tu artículo es que se trataba de una broma. Eso debe de ser deformación profesional. Como soy cómico (casi veinticuatro horas al día) creo que todo el mundo está siempre de cachondeo cosa que, por cierto, sería fantástica aunque utópica. Pensé que no podía ir en serio que una persona tan lista como tú, tan conocedora de los medios, sus claves, sus repercusiones, tan inmersa en ellos y que lleva tanto tiempo navegando bajo los focos, se apuntara también a limitar el humor. No puede ser y seguramente no sea así.

Te cuento cómo va mi cabeza de payaso (hasta donde yo sé): yo me río de TODO. A veces lo digo y lo hago, otras no. La gente de la calle es "peor" que yo, benditos sean. Los chats de "wasap" serían la radiografía del humor español. Descarnado, inmisericorde, negro a veces, rápido y afilado. Y en ese país, con esa gente, estoy yo y eso es lo que he mamado. Trabajo para ellos y para mí. Los de mi equipo y de mi productora son también así. Bendiciones para ellos, parafraseando a Sandro Rey. Mi combate permanente consiste en estar siempre a la altura de eso. Mi archienemigo: lo blanco. Por intrascendente, por neutro, por "olvidable". El día que sienta que pierdo ese combate, que me he acomodado, que respeto demasiado, será el momento de dejarlo. Vendrán otros cómicos con menos escrúpulos, como debe de ser. Como dice mi amigo Xavi, hacemos humor hasta de lo que respetamos. Ahí está nuestra naturaleza. Es algo bipolar, lo sé, pero es así. En la calle, los bares, las oficinas y los chats, se hace mucha broma con tu boda y vuestra diferencia de edad. Y conmigo también. De mis idas y venidas o de lo que sea. De eso no se salva ni Dios. Entenderlo es relajarte y, al menos yo, no siempre lo consigo. Te invito a que revises tus niveles de autoparodia. Siempre son bajos, al menos los míos. Si me llegara, me pegaría una patada en mis propios huevos para activarme.

Veo que has enfocado tus quejas hacia lo emocional y personal, hacia el triunfo del amor y nuestros prejuicios. Incluso añades unas cuantas citas de personas en tu misma o parecida situación. No puedo estar de acuerdo, porque yo no hacía bromas sobre ellas, no las conozco. Hacía broma con lo tuyo. Hacía broma sobre ese señor con gafas llegado de la publicidad que irrumpió como un ciclón en la tele, siempre enfadado y con malos modos. El señor que luego aclaró sus gafas, derivó hacia la autoayuda negándola, luego pasó a entrevistador y ahora regenta un programa sobre el amor (o no). Es decir: EL PERSONAJE. Nada personal, como los negocios.

Pensé (y sigo haciéndolo) que al hacernos partícipes de tu bonita historia de amor por tierra, mar y aire (de la que me alegro), estarías preparado para la ironía, la burla, la chanza, la parodia y todo eso. La parodia no cuestiona nada, se queda en la superficie, las formas. El fondo es íntimo, nada que decir.

Si en algún momento te has sentido mal, te pido disculpas pero no puedo parar. No sabría como hacerlo, dejaría de ser yo, de ser nosotros. Después de casi treinta años en esto, sé que el humor es como el respirar, la única salida. Me equivoco unas tres veces al día (incluyendo la jornada laboral) pero sigo adicto a esto, a pasear por el alambre de lo correcto y caerme a veces, soy un yonqui de la risa acompañado por un maravilloso grupo que disfruta de la provisional y mágico de todo esto. Y así seguiremos.

Te diré más: te invito a que vengas a mi programa (como ya hice cuando sacaste el video de "Mía") para reírnos juntos. En aquella ocasión no pudiste, pero mi sofá sigue a tu disposición y al de tu esposa. Ojalá, en tu próxima visita se cumpla lo que tu mismo dijiste la última vez que coincidimos en un plató: "lo más maravilloso que hay en la vida es que alguien te haga cambiar de opinión". Seré yo, Señor?

The comedy