Ganarse las vacaciones

Viernes, 29 de julio de 2016

Siempre he pensado que las vacaciones deben "ganarse" o "merecerse". Cuando esto sucede son mejores, se disfrutan más y funcionan como pulmón (para luego volver a la carga). Cuando paras después de haber trabajado bien, rodeado de buenos profesionales y en un proyecto sólido y con futuro, una mueca de satisfacción aflora en tu rostro. Entonces todo encaja, todo tiene sentido: el esfuerzo, el descanso, son fases de un buen momento. Las dos se complementan y las cosas tienen un sentido. Así es como me gusta sentirme y así es como me siento ahora después de la primera temporada de "Late Motiv" en #0.

Les dije a mis compañeros en una breve charla que notaba como si me hubiera reenamorado de la tele y que ellos, por supuesto, tenían toda la "culpa". Desde el primer momento, allá por el mes de Noviembre, nos dimos cuenta de que teníamos algo bueno entre manos. Algo que nos ilusionaba, nos podía dignificar y divertir. Teníamos ganas, teníamos medios y confiaban en nosotros. ¡No podíamos fallar! Nos pusimos todos manos a la obra con la pasión que estos programas requieren porque son un reflejo en HD de tu estado de ánimo, de tu vitalidad personal y artística. Nos esforzamos tratando de ganar terreno seguro cada noche, de crecer y de pasarlo bien. Si lo hacíamos, podíamos traspasar la pantalla con esa sensación y comunicarla a nuestros espectadores. Esos a los que siempre respeto por encima de todo. Cada día más. Bueno pues espero que lo hayamos conseguido en esta primera fase. Yo creo que sí y mira que soy muy exigente conmigo mismo.

Queda mucho trabajo, como siempre, pero lo haremos con la cabeza bien alta. Intentaremos seguir evolucionando, sorprendiendo y convocando a los mejores invitados, músicos y cómicos del mundo.

Quisiera volver a agradecer a todos mis compañeros su dedicación, su complicidad y su amabilidad. Y a nuestros seguidores que nos siguen en la tele de pago o nos pescan en las redes. Notamos su aliento. Y por supuesto a Movistar y #0 porque su apuesta se ha convertido en nuestro trabajo. Hay que ser agradecido.

Después del último programa, fuimos todos a tomar una copa. La banda tocó. Estábamos cansados pero contentos. Bebimos, reímos, cantamos y nos deseamos un buen descanso. Eso es el éxito.

'Late Motiv'

Pepe Navarro y las cámaras

Miércoles, 6 de julio de 2016

Pepe Navarro podría volver a hacer un programa de televisión mañana mismo. No me pregunten dónde, ni con quién ni a qué hora. Eso no lo sé. Solo sé que, después de su paso por el programa, el hombre mantiene intactas sus constantes vitales profesionales. Suena muy rimbombante pero en realidad se trata de seducir a la cámara, de captar la atención, de hacerte escuchar, de contar las cosas y hacerlas interesantes. Creo que esos son o deberían ser los atributos de un buen presentador de televisión. Todos los que trabajamos en eso lo buscamos. Pepe los tiene y de sobra. Te podrían gustar más o menos sus programas del pasado, pero no me negarán que no dejaban indiferente. Siempre transmitían esa sensación de acontecimiento irrepetible. Con sus grandezas y sus defectos (como todos, por cierto).

Su carrera se truncó con "La sonrisa del pelícano" y, la otra noche en "Late Motiv", contó con pelos y señales como fue su despido. Una historia plagada de precauciones, miedos de los directivos y expectativas fantasmas. Yo no estaba allí, pero me temo que sobró autoritarismo y faltó diálogo. (Siempre digo que no hay problema televisivo que no pueda solucionarse con un buen whisky de por medio y una charla entre el directivo y el presentador-director. Una charla sincera y a favor de obra —de la propia tele— que lime asperezas y elimine problemas. Desgraciadamente no se producen muy a menudo, por no decir nunca. Todos se enrocan, todos pierden).

Le pregunté a Navarro si aquel día, en aquel episodio de cierre del "pelícano" dejó de creer en la tele. Dijo que no, pero yo sostengo que algo se rompió ahí. Dice la leyenda que ganó mucho dinero con aquel despido pero me temo que también se esfumó la capacidad de diversión, de transgresión, de autoría que siempre tuvo y sostuvo Pepe Navarro. Después, un paso breve por Vía Digital, otro más breve por "Gran hermano" y el silencio catódico.

Soy de los que piensan que siempre deben respetarse las decisiones ajenas. Por algo han sido tomadas. Pero como enamorado de la tele (de un tipo de tele, ni mejor ni peor) no puedo evitar pensar cómo sería un nuevo programa de Pepe. También pienso, claro, si la tele actual está por la labor. Si quiere o se puede permitir dar total libertad para crear un programa con todo lo que ello supone. En lugar de poner a Navarro al servicio de una demanda, de un estilo concreto de formato o de tendencia, lo que habría que hacer es preguntarle: "¿qué te gustaría hacer?". Solo así, se recuperaría el espíritu de aquel chaval que empezó en la radio, se fijó en los americanos y la lió en las privadas.

Durante la charla, le dije algo así como que me sentía muy feliz de poder hacer mi propio proyecto. Porque quizás alguien cree que a nosotros todo nos viene dado. Nosotros somos pasión por esto pero luego están las cadenas que nos dejan "jugar". Sin ellas no somos nada. Cero lo ha hecho con mi equipo y conmigo y yo no puedo hacer otra cosa que sentirme agradecido cada noche y dejarme la piel para estar a la altura de la confianza. Confianza es lo que necesitaría Pepe para volver. El oficio lo pondría él. Por último, estarían los índices de audiencia que son un misterio y siempre lo serán. Pero algo me dice que la audiencia premiaría el riesgo, la provocación y las ganas. Nadie lo sabe. Si no lo pruebas, no lo sabes.

Pepe Navarro y Andreu Buenafuente

¿Qué tal?

Lunes, 27 de junio de 2016

¿Bien? Puesssh me alegro.

Andreu Rajoy

La noche de los (a)parecidos

Miércoles, 1 de junio de 2016

Dice la leyenda que todos tenemos alguien idéntico a nosotros en algún lugar del mundo. Siempre me ha parecido algo inquietante, como si lo hubiera pensado Juan José Millás. Desde siempre me ha encantado buscar parecidos. Razonables o irrazonables. Es algo adictivo, casi un hobby. Por eso, cuando Romay colgó lo foto con su otro miniyo Jesús Posada, enloquecimos. (Desde siempre llamábamos Romay a Posadas).

Había que actuar y rápido. Propuse al equipo de "Late Motiv" que les invitáramos, que vinieran vestidos igual a poder ser. ¡Y aceptaron! ¡No me lo podía creer! Lo que vino luego fue una charla distendida, con alguna broma sobre las medidas de Fernando, sin más pretensión que buscar más complicidades, reír un rato y ya está.

Cómo sería la noche que hasta volví a calzarme la gorra de Chema Alonso (que no me quité) y el hacker-directivo hizo un "Errejón". Salió por la cortina, me pilló in fraganti y hablamos de lo suyo. Fue la noche de los parecidos que se aparecían. Nada es lo que parece o todo se parece a algo o alguien. Bueno, lo dejo que me lío...

'Late motiv'

Orgullo cómico

Miércoles, 25 de mayo de 2016

Orgullo. Eso es lo que sentí anoche cuando vi lo que teníamos entre manos y como crecía ante nuestros ojos: el otro Bertín recibía al otro Hitler. ¡Bingo! Era magnético. No podías quitar ojo, te enganchaba. Siempre suelo decir que lo de la tele es perseguir buenos momentos. Somos buscadores de oro pixelado. Los buenos momentos, los buenos e irrepetibles de verdad son esquivos, se esconden entre los normales —que no es poco— piden tener mucha paciencia y perseverancia. Lo que vendría a ser tener oficio y amarlo. Cada noche buscando y buscando. Tirando la caña, esperando sin quedarte quieto porque cada noche hay programa y dura casi una hora. Pero cuando llega lo único te llena. Ríes, sientes orgullo y una especie de "gustera" que justifica todos los esfuerzos. Una droga de la que no quieres salir. ¡A por otro!

Parecía un gag pero era muchas cosas. Todas esas pequeñas cosas que, juntas, se llaman televisión. Gracias al equipo de guión y a los actores Javier Quero y David Fernández.

Bertí Osborne y Hitler