Bananity

Domingo, 10 de noviembre de 2013

Ahí seguimos. Ya hemos presentado la última versión de Bananity, la red social en la que sigues tus pasiones, lo que te interesa. Estuvimos en Madrid con motivo de la presentación y comprobé, otra vez, el alto nivel de profesionalidad e ilusión de todos los integrantes de Bananity. Me llaman "padrino", pero en realidad soy un aprendiz. Me enseñan a seguir luchando en lo que crees.
¿Y tú? ¿Conoces Bananity?

Bananity

Más ocupados que conectados

Miércoles, 23 de octubre de 2013

Hay gente que cuando habla no dice ninguna tontería, así que resulta muy recomendable escucharla atentamente. Luego hay otro tipo de gente que habla mucho pero no dice nada mínimamente coherente. Lo mejor es olvidarla lo más rápidamente posible. A veces resulta un poco difícil porque ocupan cargos relevantes y sus declaraciones se reproducen, se analizan, nos machacan con ellas como el martillo al yunque. Así que paciencia. ¡Qué le vamos a hacer!

Hoy me voy a centrar en el primer grupo, al que llamaremos provisionalmente los interesantes. Tom Hanks es uno de ellos. Uno de los mejores actores de la historia pero, sin embargo, muy bien amueblado. Como George Clooney. Sí, sí. Clooney. A los tíos nos da un poco de rabia, pero es pura envidia. Hay que reconocerlo. Buceen un poco en sus entrevistas, lean entre líneas o sencillamente lean con calma. Debajo del referente o el icono hay un tipo con sus contradicciones, sus miedos, sus preocupaciones y un compromiso con el oficio que muchos quisieran. Un hombre que arriesga cuando hay que hacerlo y que navega con elegancia por la cima de las celebridades. Se separa cada dos años, vale, pero cada uno se sabe lo suyo.

Hace poco descubrí a otro. Se llama Terry Gilliam y es uno de los fundadores de la locura más memorable del mundo del espectáculo, llamada Monty Python. Ya venía siguiéndolo, ya... Tiene una filmografía digna de estudio, en la que destacan la inclasificable "Brazil" (sale mi venerado De Niro) y, sobre todo, la quijotesca -nunca mejor dicho- película sobre el noble hidalgo más famoso de la literatura. Una peli que nunca ha podido terminar, perseguido por una especie de maldición y de la que surgió un documental alucinante. Bueno, pues Gilliam ha pasado por el Festival de Sitges y ha hablado un poco de todo. Pero lo que más me llamó la atención era un tema en el que también venía pensando hace tiempo: las redes sociales o cómo "estar conectado" nos está aislado. La gran contradicción digital. Gilliam se despachó a gusto y, con su mirada de diablo viejo, llamó a la desobediencia y el desenganche del 2.0. Definió una sociedad que "cree estar conectada y muy informada de todo, pero en realidad solo está OCUPADA". Se mofó de los que solo hacen cosas para documentarlas y decir que las han hecho. Normalmente son viajes, gatitos, niños y platos de comida. ¡Qué obsesión con retratar lo que comemos!

Me pareció entender que Gilliam nos animaba a pensar más por nosotros mismos, desconectados, sin referencias externas. Hay que informarse, sí, pero luego hay que parar un minuto -¡uno!- y tratar de elaborar una tesis personal. En lugar de eso, nos dejamos llevar por las corrientes de opinión, los trending topics y el borreguismo, que, aun siendo digital, sigue siendo borreguismo. No sé cómo hay que hacerlo, pero estaría bien recuperar un cierto individualismo de verdad. Desconectar tu terminal y no pensar que la vida te deja en la cuneta. Más bien es al revés. Volver a estar ilocalizables, en lugar de compartir veinte grupos de Whatsapp y retransmitir nuestra intimidad. Nos quejamos de una sociedad que cada día nos vigila más y peor, pero quizá hayamos convertido la tecnología en una cadena (de apariencia agradable y moderna) que nos tiene controlados a cada instante. Y nosotros lo permitimos. Damos nuestra localización y adjuntamos foto. ¿Dónde vamos a llegar? No lo sé, pero todo el mundo lo sabrá.

"El Berenjenal" en Interviú.

¿Qué pasa?

Viernes, 19 de abril de 2013

Un periodista extranjero informa desde el exterior del congreso de los Diputados en Madrid. Acerqué mi oído a ver si me enteraba de lo qué pasaba, pero nada. Hablaba un idioma muy extraño. Le ponía enfasis, eso sí.

El congreso está blindado por todas partes. Decenas de policías día y noche y unas sospechosas obras que van para largo lo alejan de la gente. No hay quien proteste delante de la cámara porque, según dicen, no quiere darse esa imagen al extranjero. Una medida profiláctica absurda ya que nos tienen calados, controlados y acojonados. Y hoy en día ,además, no hay quien ponga puertas al "campo" de las redes sociales. (¿Qué estaría contando el periodista?)

¿Qué pasa?

Chávez y el mundo

Sábado, 16 de marzo de 2013

Ha muerto el presidente venezolano y vuelve a crecer una ola de controversia cuando se intenta explicar su mandato u opinar sobre su obra y su legado político. Otra vez vuelvo a preguntarme: ¿por qué se penaliza la discrepancia? ¿por qué se ponen barreras a la verdad, amparándose en las banderas?

Releo algunas de las pocas entrevistas que el comandante concedió a medios extranjeros. Siempre cabreado, a la defensiva y con un argumento desafiante: "¿Quién es usted para venir a hablarme así a mi casa, a mi país, donde yo mando y he sido elegido? Esta conversación ha terminado". También me acuerdo del primer viaje de Jordi Évole con "Salvados" a Venezuela. De cómo fue confinado a la última fila de una rueda de prensa autoparódica donde se le impidió preguntar. El pecado de Jordi, horas antes, fue una inocente broma a Chávez a cien metros de distancia. El populismo lleva mal las bromas.

Casualidad: sucede todo esto mientras estoy en Burgos en el Tercer Congreso Iberoamericano sobre Redes Sociales. He sido invitado para charlar con Ana Pastor (la periodista que no atiende a amenazas), y lo más seguro es que hablaremos del periodismo en las redes. De la imparable fuerza de la verdad que corre como la pólvora en un mundo interconectado y, espero, cada vez más libre y democrático. En el mundo antiguo, los países eran habitaciones cerradas y mal ventiladas. Un hábitat perfecto para hacer y deshacer sin luz ni taquígrafos. En el mundo moderno, la red y sus enormes posibilidades son las ventanas por las que entra la luz, les guste o no les guste a sus propietarios. Esos propietarios que intentan, inútilmente, tapar las ventanas con las persianas de la censura. Otra cosa es la responsabilidad, innegable, que debemos exigir a los periodistas para que cuenten las cosas como son. (Demoledor el último estudio del CIS donde los españoles suspenden a los periodistas y a los jueces).

¿Qué quién somos nosotros para hablar de Chávez? Yo no sé quiénes son ustedes. Por mi parte, intento ser ciudadano de un mundo libre, justo y global. Global porque las decisiones de todos nos afectan a todos. Y mucho. Un mundo en plena transformación tecnológica, donde las comunicaciones son un campo abierto al que nadie podrá poner puertas. Se tardará más o menos en entenderlo, pero así será.

PD: Como diría José Mota: "Ahora vas, y lo tuiteas".

"El Berenjenal" en Interviú.

Publicidad por la cara

Lunes, 22 de octubre de 2012

Hay gente que todavía no es consciente de que, hoy en día y gracias a las redes, se sabe todo. Como esta clínica dental de una ciudad de México que ha pirateado sin problemas la publicidad que hace tiempo hice para Dewar's. La clínica en cuestión sostiene que recupera sonrisas (un clásico del gremio) y, claro, le venía al pelo la del whisky. ¿Para qué hacer otra si ya está hecha? Se corta, se pega y, venga, a operar bocas. Han conseguido que me quede con la mía abierta. México, un país emergente.

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