Las paredes hablan

Jueves, 16 de mayo de 2013

Al menos las de la nueva sede de El Terrat. Nos hemos trasladado al plató, el sitio donde hemos sido más felices, donde hemos fabricado y vivido miles de horas de televisión. Ahí estamos. En las paredes, una parte de nuestro pasado del que hay estar más que orgullosos. En nuestras cabezas (que sacan humo) nuestro futuro. Nos hemos conjurado para tirar hacia adelante, aprovechar nuestra experiencia, estudiar, investigar y apostar por todo lo nuevo y apasionante que todavía está por hacer. Y una señal: unos pájaros han anidado en el techo del plató. Se escuchan perfectamente desde la sala de reuniones. (Adjunto grabación). La vida sigue, la vida empeza cada cinco minutos.

Pared del plató

Pajaritos por aquí,
pajaritos por allí

Lunes, 15 de abril de 2013

Tengo la inmensa suerte de poder vivir en el campo, lejos de la ciudad y en pleno contacto con la naturaleza. Suelo levantarme muy pronto (inexplicablemente) para desayunar y escuchar la banda sonora que me brinda gratuitamente el entorno. Mi debilidad son los pájaros y su delicada sinfonía de reclamos. Nunca algo tan simple me pareció tan bonito. Pero algo ha cambiado.

Desde que el candidato venezolano Maduro desveló que Chávez se había comunicado con él en forma de pajarillo (histórica la recreación del sonido del propio Maduro), estoy en un sinvivir. A ver si lo que yo escucho no son solo unas aves graciosas. ¿Y si me están dando las claves de la política nacional e internacional y yo no me entero?

Últimamente presto más atención, afino el oído, incluso las grabo y las paso a velocidad lenta o hacia atrás. Me siento como Iker Jiménez. Pero nada, no hay manera. Debo decir que hay jilgueros, palomas, gallos, muchas tórtolas y hasta algún búho. Ni rastro de espiritualidad. Algo trastornado y mediatizado, llegué a creer que un graznido grave podía ser el de Juan de Borbón opinando sobre sus polémicos herederos y la tormentosa situación actual en La Zarzuela pero... no. No voy a mentirles. No hay resultados.

Cerré mi campamento de observación y me tomé un café siempre con mi fiel perro al lado. Ayer me dijo: "¿Tú crees que de verdad todos somos iguales ante la ley?". No supe qué contestarle y cambié de tema. Acabamos hablando del Barça, del Papa, de Feijóo, del Rajoy "plasmado" y muchas otras cosas. "Bueno, me voy a trabajar", le dije para concluir. "Vale. Pero recuerda: los animales no hablan", sentenció. Acto seguido se lamió sus propios genitales.

"El Berenjenal" en Interviú.

Soberbia canina

Martes, 2 de abril de 2013

Quizás me esté obsesionando con los perros. A lo mejor debería consultar con un especialista esta fijación mía con los canes. En realidad, la explicación es muy sencilla: saco a mi perro a pasear (mejor dicho, él me saca a mí) y siempre llevo conmigo una cámara. El resto es muy fácil. Solo hay que estar un poco atento y... disparar. Además, ya que los perros no hablan, no es necesario pedirles permiso. No se lo van a contar a nadie. Supongo. Me pareció que este perro, concretamente, adoptó una pose como de soberbia. Una mirada altiva, con el morro hacia arriba, como diciendo: "¿Qué pasa? ¿Pasa algo?". Un perro de clase alta, acostumbrado a mandar, a menospreciar. Sí, buscaré un especialista.

"Fotodiario" en El Periódico

Soberbia canina

¿Miedo o pena?

Jueves, 20 de diciembre de 2012

Suele decirse que algunos animales tienen una mirada casi humana. "Solo les falta hablar". Descartemos esta última posibilidad (sin duda, sería un sobresalto que hablaran de buenas a primeras) y centrémonos en su mirada. No acaba de ser humana. Les falta... ¿intención? ¿profundidad? ¿sentimiento? Algo de eso. Un poco de todo.

Miran fijamente pero no quieren comunicar nada. Solo ver. Este perro, por ejemplo, asociado a la valla que parece una prisión, puede generar lástima. O miedo. O las dos cosas. Un perro negro, al otro lado de su propiedad que parece decir: "No te pases o me veré obligado a atacar. Soy guardián". Pero no lo dice. Solo mira y... calla. ¿Qué pensará?

"Fotodiario" en El Periódico

¿Miedo o pena?

El hombre es el mejor
amigo del perro

Martes, 13 de noviembre de 2012

Sí, ya sé que la frase original es al revés. Pero también funciona si cambias el orden. Y todavía más, cuando ves situaciones como esta.

Buenos Aires, Argentina. Un joven pasea dos perros. Uno de ellos decide dejar un "regalo" en la acera. Su propietario, siempre atento, recoge con una bolsita las minas anti-zapato. Así como cambias los pañales de tu hijo porque lo quieres, no se me ocurre otra explicación para este momento. Solo te recoge las cacas un amigo. Y eso, los perros, deberían saberlo.

Buenos Aires, Argentina