Me cago en la competición

Viernes, 15 de junio de 2012

(Ver hasta el final)

Gato malo

Miércoles, 13 de junio de 2012

Los gatos me atraen de la misma manera que me provocan miedo. Los fotografío a la que puedo. Este era especialmente arisco, malo, como salvaje. Quería darse un festín y allí estaba yo dando por el saco con mi camarita. Su mirada lo dice todo. Es odio puro. Creía que ya lo tenía pero se lo mandé a mi amigo Josep Maria Linares y él me la devolvió peor.
Recomiendo visitar sus fotos, porque no solo sabe agrandar ojos de gatos. Sabe hacer muchas más cosas con la fotografía. Y todas son buenas.

Gato malo I
Gato malo II

Colaborar

Lunes, 11 de junio de 2012

Nunca había visto la naturaleza en todo su esplendor, ni la vida salvaje en libertad. Todo era nuevo para mí, un descubrimiento permanente. Decidí no tomar demasiadas fotografías para, así, empaparme de todo aquello. Pero no lo cumplí. ¿Cómo podía dejar de practicar una de mis aficiones en el lugar más apasionante posible?

No voy a aburrirles. Solo les diré que, si pueden, vivan esa experiencia. Todo son detalles de belleza, de sentido común, de sabiduría... Las cebras, por ejemplo, son animales muy solidarios entre ellos. Conocen sus limitaciones y se apoyan. Suelen colocarse de dos en dos, cada una mirando en una dirección. De esta manera cubren 360 grados de visión y pueden detectar el peligro mucho mejor. La moraleja está tan clara que no hace falta ni escribirla.

"Fotodiario" en El Periódico

Zebras

La duda de Mel

Jueves, 7 de junio de 2012

Mi perro Mel tiene una duda: no sabe si bañarse en el mar o no. Le atrae y le da miedo a partes iguales. Lo resuelve, acercándose a la orilla, mojándose y "haciendo pie", nunca nada. Es muy reservado y calculador. Arriesga lo justo. Hay muchas personas así.

Mel

Los perros que esperan

Martes, 15 de mayo de 2012

Los perros llevan su condición de "mejor amigo" hasta el extremo. Esperan pacientemente a que sus dueños se tomen una cerveza atados a una tubería. No parecen intranquilos ni nerviosos. Solamente esperan. Yo no tengo ningún amigo al que le pueda decir: "Mira, vamos a dar una vuelta y ahora te vas a esperar aquí, a la intemperie, mientras yo entro en el bar". Sencillamente aguarda con paciencia el reencuentro y, cuando éste se produzca, moverá la cola en señal de alegría como la primera vez. Si esto no es fidelidad, apaga y vámonos.

"Fotodiario" en El Periódico

Los perros que esperan