Colaborar

Lunes, 11 de junio de 2012

Nunca había visto la naturaleza en todo su esplendor, ni la vida salvaje en libertad. Todo era nuevo para mí, un descubrimiento permanente. Decidí no tomar demasiadas fotografías para, así, empaparme de todo aquello. Pero no lo cumplí. ¿Cómo podía dejar de practicar una de mis aficiones en el lugar más apasionante posible?

No voy a aburrirles. Solo les diré que, si pueden, vivan esa experiencia. Todo son detalles de belleza, de sentido común, de sabiduría... Las cebras, por ejemplo, son animales muy solidarios entre ellos. Conocen sus limitaciones y se apoyan. Suelen colocarse de dos en dos, cada una mirando en una dirección. De esta manera cubren 360 grados de visión y pueden detectar el peligro mucho mejor. La moraleja está tan clara que no hace falta ni escribirla.

"Fotodiario" en El Periódico

Zebras

Una monja mala

Jueves, 19 de abril de 2012

Ya se destapa la caja de los truenos de los niños robados. Una caja (negra) que guarda tempestades y que solo la Justicia puede airear y reparar. Reparar es un decir, porque a ver cómo arreglas el hecho de saber que fuiste un niño robado, que te vendieron, que eras una mercancía, que se enterraban cuerpos inexistentes... ¡Terrible!

Y ahora aparece en escena una monja mala llamada sor María. Una anciana de rostro avinagrado que se niega a declarar aportando más sombras (si cabe) a esta truculenta historia. La monja miente. Los que la sufrieron dicen que era fría, dura, calculadora y exigente. Todavía nos choca ver a un miembro del estamento religioso ante los tribunales. ¿Por qué? Esa candidez, esa inmunidad que siempre los ha acompañado, no les hace ningún favor. Si han cometido delitos, que lo paguen y que se sepa.

Hay religiosos buenísimos que se desviven por los otros. Si yo fuera uno de ellos, me cabrearía que me incluyeran en el mismo saco que a sor María. La monja se metió en un coche tan oscuro como su pasado y ese coche no debe ir a ningún sitio. Ya ha cometido demasiadas infracciones.

"El Berenjenal" en Interviú.