Tom Hanks

Jueves, 7 de mayo de 2009

Te dan diez minutos. Diez. Ni uno más, ni uno menos. Las promociones de los americanos son así. En ese tiempo debes ser rápido, ocurrente, educado, mostrar interés, hablar un poco de la peli, un poco de otras cosas, no alargarte, escuchar, replicar con rapidez, parecer natural, crear un clima de complicidad aunque sea virtual y, si puede ser, resultar interesante. Así que haces lo que puedes.

Fui a Roma porque me gusta Tom Hanks. Ya le dije que "no soy tan listo para saber si ésta u otra película es mejor". No sé si el género este de acción religiosa es muy bueno o normal, pero sí sé que Hanks siempre llena la pantalla. Jamás unos ojos tan pequeños, captaron tanto la atención. Fue un placer tenerle delante y la iglesia... detrás.

Tom Hanks

Pedro Almodóvar

Jueves, 16 de abril de 2009

¡Qué bien me lo pasé la otra noche hablando con Pedro Almodóvar!
Después del ajetreo de la promoción de "Abrazos rotos", Pedro vino dispuesto y tranquilo al plató. Se le veía relajado, simpático y con ganas de charlar un rato en libertad. Y así fue. Me convertí en entrevistador/espectador. Gocé como el primero, porque cuando luchas por un programa como el nuestro, el mejor premio es que puedas vivir noches así. Lo digo como lo siento. Sin ningún objetivo más. "Gozar de la televisión". Así de fácil y así de difícil.
Gracias Pedro.



En la Academia

Miércoles, 21 de enero de 2009

La Academia de la Televisión me dedica su portada del último número y no puedo hacer otra cosa que sentirme agradecido. Es una buena entrevista, la de Sara Pulido. Una joven/vieja conocida que ama la tele y la explica con rigor y con cariño. Me pidió algunos de mis dibujitos y acepté encantado claro.

Las fotos son de César Núñez. Me gusta esa pose como de "perdonen que les moleste, pero ¿se puede pasar?", de la portada. Se trata de eso, ¿no? Entramos en las casas cada noche y nos dedicamos a entretener al personal. Tan fácil y tan difícil.

Somos muchos, por otra lado, los que seguimos apoyando a la Academia en su lucha (titánica) por unificar y mejorar la profesión. Otros, no se la creen. Es su problema.
En la Academia

Un lujo

Martes, 9 de diciembre de 2008

El lujo de poder contar con Revilla como "colaborador mensual" del programa. El lujo de que te pregunten: "¿Cómo ves la entrevista? El presidente es un gran aficionado a la pesca". El lujo de garabatear un muelle en un papel y pasarlo a mi equipo. El lujazo de descubrir más tarde que los compañeros de atrezzo, lo han hecho mucho mejor de lo que yo hubiera imaginado. El lujo de hablar sin prisas con Revilla. "33 minutos", pude leer en un monitor. ¡Llevábamos 33 minutos de entrevista! Bueno, ¿y qué? Seguimos, nos reímos y pude notar ese pinchazo especial que te está diciendo "esto es la televisión que me gusta hacer". Libre, creativa, que estruja y saca hasta la última gota de las posibilidades que da el medio. Y mañana, a superarnos.

Por eso me maquillo cada tarde y me emociono. A pesar de los presagios agoreros y apocalípticos para el 2009. A pesar de la tele que ves y que se supone que funciona. A pesar del apagón del 2010. Yo sigo en esto para poder subirme a un muelle de madera y ponerme una guitarra al lado, por si me animaba. Sigo en esto porque me rodea el equipo más completo y experto que jamás he tenido. El pesimismo no entra por la puerta de nuestro plató. Nosotros "hacemos cosas". Nada malo puede pasarnos.
Un lujo

Pujol

Lunes, 3 de noviembre de 2008

Desde el punto de vista del programa, puede que Jordi Pujol sea uno de los mejores invitados que jamás hayamos tenido. Y también uno de los que más se ha hecho esperar. El jueves pasado, fue la primera entrevista que le he hecho en televisión y, si tenemos en cuenta que empecé en esto allá por el año 1995, pues no está mal la espera. Hay que decir que el ex President de la Generalitat siempre se disculpó y argumentó su negativa. Incluso llegó a invitarme a comer para explicármelo. Sin embargo, algo cambió desde el programa 500 en el que apareció por teléfono y se comprometió a venir. Y cuando Pujol va a un programa, sabe administrar su encanto, sabe jugar y dejar jugar (mucho más ahora, que cuando era presidente) y, en definitiva, se comporta tal como esperamos los que hacemos televisión.

Pujol (al que muchos siguen echando de menos, sobretodo en su partido), representa una parte de la historia de Catalunya y de España del último cuarto de siglo. Tenerlo, allí en el sofá, después de tantas gestiones y comprobar el resultado entre la audiencia, es un motivo de orgullo para un programa de cómicos. Quedaría mejor o peor, la entrevista. Pero se hizo lo que se pudo. Y allí estaba.
Pujol