Mi amigo Jose Corbacho tiene una debilidad por los albornoces. No conozco a nadie a quien le sienten mejor, y mira que no es fácil. Esa prenda hecha de toalla se las trae. Me encontré de esta guisa al de Hospitalet en nuestras oficinas/plató de El Terrat. Estaba ensayando su espectáculo en solitario que ya gira por España. Corbacho encuentra la comodidad en cualquier rincón y luego la reparte. Por que a su lado tienes la sensación de que nada malo puede pasarte. Como mucho, igual tienes que ponerte un albornoz.
Lo reconozco: me gusta hacerme fotos en sitios inhóspitos. Mira, soy así. Me gusta la palabra "inhóspitos". Son lugares que el olvido, el azar y el paso del tiempo han ido moldeando hasta convertirlos en verdaderas escenografías. Son ambientaciones perfectas. Solo falta el guión, los actores, un equipo y... ¡a rodar! Cada vez que encuentro uno, tengo que inmortalizarlo (si es que puede inmortalizarse algo que ya está muerto).
Foto de un ciudadano europeo medio. Como puede apreciarse, se encuentra haciendo equilibrios boca abajo por lo que todas las monedas que llevaba en el bolsillo le han caído por la fuerza de la gravedad. De gravedad vamos sobrados en la Europa de los rescates, los bancos protegidos y los alemanes inflexibles. Giren ustedes la revista y reparen en la expresión del europeo. Parece tranquilo, pero en realidad está acojonado. Muy preocupado. Piensa: "Esta cuerda puede romperse en cualquier momento". Y claro, así no hay quien viva.