Navidad

Martes, 25 de diciembre de 2007

Fotos para la navidad

Blanco y negro

Lunes, 3 de diciembre de 2007

Me han regalado una foto de Francesc Català Roca. Uno de los mejores regalos que me han hecho jamás. Es de un payaso, Charlie Rivel, así que me identifico. Hacía tiempo que estaba creándome el archivo de fotografía en blanco y negro. De los miles y miles de fotos que viven en mi ordenador, sólo algunas merecen pasar al olimpo bicolor. ¿Por qué?. No lo sé.

Tengo un buen recuerdo de la vez que Català Roca vino a EL TERRAT de radio, hace muchos años. Era un hombre simpático e inquieto. Llevaba la fotografía en las venas. "Tendrás suerte si , de un carrete, te sale una foto buena". Me pregunto qué hubiera pensado del auge digital y la democratización de este arte.

Ahora, todo el mundo dispara sin parar. Cámaras, móviles y lo que se tercie. Se ha ganado en afición y se ha perdido en pureza. Ya no se encuadra, ni se piensa, ni se disfruta la foto. Al menos, es lo que a mi me parece. De vez en cuando me obligo a coger las cámaras analógicas y recuperar el placer de la película. La magia de capturar la luz.

Blanco y negro 1 Blanco y negro 2 Blanco y negro 3 Blanco y negro 4 Blanco y negro 5 Blanco y negro 6

Anchoas

Jueves, 8 de noviembre de 2007

En ésta curiosa instantánea, pueden verse a los directores generales de EL TERRAT, Xen Subirats y Pep Espada, degustando unas deliciosas anchoas del Cantábrico, que en su día me regaló el presidente Miguel Angel Revilla. "Las mejores del mundo", como le gusta recalcar a Revilla. Y lo son. Mis dos amigos lo corroboraron.
Xen y Pep La anchoa ha entrado en mi vida. El presidente tiene la costumbre de proveerme y yo no doy más de mí. Así que invito a mis amigos a este preciado bocado. Buen provecho.

Enamorado de la Barceloneta

Lunes, 1 de octubre de 2007

Si yo no fuera de Reus, me gustaría ser de la Barceloneta. ¿Puede uno enamorarse de un barrio? Creo que sí. Siempre que puedo me escapo al mar y, en lugar de las playas de diseño, busco el amparo de los callejones estrechos de la Barceloneta. Me gusta comer ahí. Me tranquiliza sentarme al sol o chalar con la quiosquera que me cuenta que ha visto al Rubianes. En la Barceloneta, la ciudad descarga en el mar todas sus tensiones. Las disuelve en la arena, se las comen los peces, se las beben los turistas. El paseo es perfecto, los chiringuitos (a falta de los antiguos), son verdaderos refugios para los urbanitas estresados.
Balcones en la Barceloneta El otro día me escapé por enésima vez a "mí" barrio. Me compré la nueva revista "Esquire", leí la sabiduría de Eduard Punset, me enseñaron el nuevo hotel 54, escuché algo de música (cada vez soy más fan de Josh Rouse) y disparé fotos para Captura. Me sentó bien la comida, la charla con un amigo y la vida en general. No es tan difícil ser moderadamente feliz y el escenario tiene buena parte de culpa.

PRISON FISH

Sábado, 21 de julio de 2007

Prison fish