Pepe Navarro y las cámaras

Miércoles, 6 de julio de 2016

Pepe Navarro podría volver a hacer un programa de televisión mañana mismo. No me pregunten dónde, ni con quién ni a qué hora. Eso no lo sé. Solo sé que, después de su paso por el programa, el hombre mantiene intactas sus constantes vitales profesionales. Suena muy rimbombante pero en realidad se trata de seducir a la cámara, de captar la atención, de hacerte escuchar, de contar las cosas y hacerlas interesantes. Creo que esos son o deberían ser los atributos de un buen presentador de televisión. Todos los que trabajamos en eso lo buscamos. Pepe los tiene y de sobra. Te podrían gustar más o menos sus programas del pasado, pero no me negarán que no dejaban indiferente. Siempre transmitían esa sensación de acontecimiento irrepetible. Con sus grandezas y sus defectos (como todos, por cierto).

Su carrera se truncó con "La sonrisa del pelícano" y, la otra noche en "Late Motiv", contó con pelos y señales como fue su despido. Una historia plagada de precauciones, miedos de los directivos y expectativas fantasmas. Yo no estaba allí, pero me temo que sobró autoritarismo y faltó diálogo. (Siempre digo que no hay problema televisivo que no pueda solucionarse con un buen whisky de por medio y una charla entre el directivo y el presentador-director. Una charla sincera y a favor de obra —de la propia tele— que lime asperezas y elimine problemas. Desgraciadamente no se producen muy a menudo, por no decir nunca. Todos se enrocan, todos pierden).

Le pregunté a Navarro si aquel día, en aquel episodio de cierre del "pelícano" dejó de creer en la tele. Dijo que no, pero yo sostengo que algo se rompió ahí. Dice la leyenda que ganó mucho dinero con aquel despido pero me temo que también se esfumó la capacidad de diversión, de transgresión, de autoría que siempre tuvo y sostuvo Pepe Navarro. Después, un paso breve por Vía Digital, otro más breve por "Gran hermano" y el silencio catódico.

Soy de los que piensan que siempre deben respetarse las decisiones ajenas. Por algo han sido tomadas. Pero como enamorado de la tele (de un tipo de tele, ni mejor ni peor) no puedo evitar pensar cómo sería un nuevo programa de Pepe. También pienso, claro, si la tele actual está por la labor. Si quiere o se puede permitir dar total libertad para crear un programa con todo lo que ello supone. En lugar de poner a Navarro al servicio de una demanda, de un estilo concreto de formato o de tendencia, lo que habría que hacer es preguntarle: "¿qué te gustaría hacer?". Solo así, se recuperaría el espíritu de aquel chaval que empezó en la radio, se fijó en los americanos y la lió en las privadas.

Durante la charla, le dije algo así como que me sentía muy feliz de poder hacer mi propio proyecto. Porque quizás alguien cree que a nosotros todo nos viene dado. Nosotros somos pasión por esto pero luego están las cadenas que nos dejan "jugar". Sin ellas no somos nada. Cero lo ha hecho con mi equipo y conmigo y yo no puedo hacer otra cosa que sentirme agradecido cada noche y dejarme la piel para estar a la altura de la confianza. Confianza es lo que necesitaría Pepe para volver. El oficio lo pondría él. Por último, estarían los índices de audiencia que son un misterio y siempre lo serán. Pero algo me dice que la audiencia premiaría el riesgo, la provocación y las ganas. Nadie lo sabe. Si no lo pruebas, no lo sabes.

Pepe Navarro y Andreu Buenafuente

Orgullo cómico

Miércoles, 25 de mayo de 2016

Orgullo. Eso es lo que sentí anoche cuando vi lo que teníamos entre manos y como crecía ante nuestros ojos: el otro Bertín recibía al otro Hitler. ¡Bingo! Era magnético. No podías quitar ojo, te enganchaba. Siempre suelo decir que lo de la tele es perseguir buenos momentos. Somos buscadores de oro pixelado. Los buenos momentos, los buenos e irrepetibles de verdad son esquivos, se esconden entre los normales —que no es poco— piden tener mucha paciencia y perseverancia. Lo que vendría a ser tener oficio y amarlo. Cada noche buscando y buscando. Tirando la caña, esperando sin quedarte quieto porque cada noche hay programa y dura casi una hora. Pero cuando llega lo único te llena. Ríes, sientes orgullo y una especie de "gustera" que justifica todos los esfuerzos. Una droga de la que no quieres salir. ¡A por otro!

Parecía un gag pero era muchas cosas. Todas esas pequeñas cosas que, juntas, se llaman televisión. Gracias al equipo de guión y a los actores Javier Quero y David Fernández.

Bertí Osborne y Hitler

No podré olvidar Lesbos

Martes, 17 de mayo de 2016

No podré y no querré. Todo lo vivido y contado con cooperantes y refugiados nos ha calado a todos muy hondo. Sabíamos que seguíamos un instinto y eso nos ha conectado con las emociones y ellas, a su vez, con un montón de buena gente. Ese tipo de gente con la que quieres estar y para los que quieres hacer televisión.

Los espectadores también han entendido el cambio de registro por un día. No lo dudaba pero me preocupaba un poco. Gracias, muchas gracias. Todavía creo que la tele, a veces, puede ser un buen abrelatas. Puede y debe abrir conciencias, denunciar, ser un espejo puesto delante de la realidad. Sí, vale, la tele es para distraernos pero también puede hacernos pensar al mismo tiempo. Hay momentos para reír —muy necesario— pero luego la vida te recuerda que está llena de trampas de gente desfavorecida y vulnerable. Eso no tiene gracia, entonces... ¿por qué no contarlo?

Hoy vuelvo a agradecer de corazón a todos aquellos que sumaron, se esforzaron y se unieron al proyecto de "Late Motiv en Lesbos". Todo en un tiempo récord lo cual no deja de asombrarme y hacerme sentir muy orgulloso.

Serrat, Oscar (Proactiva), Nico, cooperantes, regugiados, Samuel, #0 y mi gran equipo de compañeros de "Late Motiv". No olvidaremos Lesbos ni lo que supone ni como nos ha transformado. Volvemos a la comedia, por supuesto, pero habrá que seguir teniendo la maleta a punto y el instinto afilado.

Lesbos

¡¡¡Muchachito!!!

Lunes, 25 de abril de 2016

Ahí está mi amigo Muchachito en plena forma. Brillante, potente, con un temazo de adelanto, "Tiré", que promete y mucho.

Jairo no da puntada sin hilo. Todo su trabajo, siempre, se nota pensado, energético, lleno de matices. Nunca baja la calidad. (El clip, por ejemplo, es de traca. Con un apuesta gráfica que nadie trabaja en España). Tengo ganas de que venga al programa y podamos hablar de todo eso. Solo recibirle, comprobar lo cariñoso y entregado que es, ya es un placer. Y, por supuesto, gozar verle cantando, con su traje, su sombrero, su ritmo, su sorna... ¡¡¡Viva Muchachito!!!

Mucho cómico

Viernes, 1 de abril de 2016

Acumulación de cómicos en "el bar de Coronas". El propio Javier, Broncano, Llimoo, un servidor y nuestro invitado: Flo. Ya dije al acabar que podría estar con Flo dos días seguidos hablando y riendo. ¡Que tío! Qué gracioso es Flo.
Yo firmaría por tener un bar como estos cerca de casa donde nos encontráramos los cómicos para pasar un rato.

Cómicos en el bar