José María García ha pasado como un ciclón por «BF». El periodista-icono que no deja indiferente. Te gustará más o menos, pero consigue captar la atención como pocos profesionales. Le vi en forma, como tomando carrerilla para embestir, otra vez, contra el orden establecido. No comparto sus ideas sobre la «COPE» o la «SER», ni muchas de sus sospechas acerca de la industria y la podredumbre de la política. Quizás yo sea un ingenuo, pero todavía creo que hay gente que se dedica a éste negocio porque le gusta y que no sólo el dinero está detrás de todo.
También creo que debe haber algún político que ha consagrado su vida para conseguir un mundo mejor y más justo. Alguno habrá, ¿no? Pese a todo, respeto a García. Me alucina su arrojo, su lucha, la inquebrantable fe en sí mismo que derrocha a cada palabra. García tiene que volver al ruedo y animarnos de nuevo a dudar y a pensar con su pequeño pero poderoso dedo acusador.
En los últimos días he visto «Los Productores», en Madrid. Es un musical espléndido, con una producción impecable. José Mota de «Cruz y Raya» y Santiago Segura, encabezan un cartel que roza la perfección. Hay más trabajo metido del que podríamos imaginar y el resultado está a la altura de Broadway. No me cansaré de recomendarlo.
Próximamente me incorporo a la «SER» con mi amigo Carlos Francino y al «Dominical de EL Periódico» con una foto semanal. Me lo ha pedido Pau Arenós, uno de los periodistas que mejor escribe y piensa de éste país. Soy un afortunado. Puedo escoger y quedarme con lo que más me gusta, junto a gente que respeto.