Viajes

Martes, 9 de mayo de 2006

He estado en Madrid y en Sevilla por cuestiones de trabajo. He recogido cariño de nuestros seguidores y sinceras declaraciones de fidelidad. Muchas gracias. También he visto algún pesado con dos copas de más. Pero pesados los hay en todas partes.

Un taxista colombiano, reconoció que lo que más le gusta es que cuestionemos la actualidad. Que nos riamos de ella y desafiemos el pensamiento único y las versiones oficiales. «Es nuestro trabajo», le dije.

Un camarero en el Guadalquivir me contó un chiste: «Entra un tío en una farmacia. ¿Tiene pastillas para los nervios? Sí. Pues tómese tres que esto es un atraco».

Me compré un libro de ocasión: «Todas las canciones de Radio Futura». Mis ídolos-rockeros-poetas. Los hermanos Auseron vendrán en la última semana de ésta temporada.

Escuché el excelente último disco de Macaco, «Ingravitto». No te lo pierdas.

Comí tres quilos de pescaíto frito y una noche, caminando a la deriva por Sevilla, vi como se detenía una limusina blanca de la que bajaban diez tías. ¡Diez! Pensé: «Yo, esto lo he soñado». Nos hicimos fotos y me fui al hotel.

Al acostarme me acordé que tengo 41 años. En la tele ponían «Oh Brother» (Antena 3) a las cuatro de la mañana. Confirmado: lo bueno, va tarde.

Tengo un ‘chita’ (de la mona)

Jueves, 27 de abril de 2006

Bueno, en realidad se llama Cheeta y es un mono. Estamos hablando del mítico simio que soportaba a Jhonny Weissmuller en sus pelis de Tarzán. Cheeta pinta (no lo hace mal) y yo dispongo de una de sus obras con certificado incluido. Me lo regaló anoche el cómico Flipy, que fue a darle un premio del festival de comedia de Peñíscola.

Siento sensaciones contradictorias. Me gusta el arte y tengo mi modesta colección, pero la pieza del mono me ha hecho mucha ilusión. Será porque soy un niño criado ante la tele los sábados por la tele y, claro, Cheeta es un icono.

La pintura no está nada mal, francamente. Expresionista y vigorosa. De trazos rápidos, decididos y equilibrados. Parece una vegetación con sus hojas verdes y moradas. Cuánto más la miro, más me gusta.

Gracias

Lunes, 24 de abril de 2006

Si digo que el día de Sant Jordi, del libro en Catalunya, ha vuelto a ser mágico, puede que suene repetitivo. Pero es que es así.

Una reiteración de cariño y apoyo de nuestros seguidores. Hemos vuelto a firmar un montón de horas. Nos hemos hecho treinta mil doscientas fotos y hemos dado ocho millones de besos. Confirmo, una vez más, que hay un montón de gente (buena gente) a la que ayudamos a ser un poco más felices. Y, eso, no se puede explicar. Hay que vivirlo. Gracias otra vez. La aventura continúa pero el viaje -juntos- es mucho más placentero y justificado.

Mi amigo es el mejor

Martes, 18 de abril de 2006

Ferrán AdriàY además, de verdad. El restaurante «El Bulli» de Roses, ha sido considerado como el mejor del mundo. Ya lo era, pero lo han corroborado una vez más. Y Ferrán, otra vez se ha sacado la humildad del gorro y ha dicho que «es bueno para España, para todos los cocineros de España». Sólo los buenos, son humildes. Los normales se las dan de genios y no lo son. Porque sólo eres bueno, si lo dicen los otros. Si andas reivindicándote, eres un pesado.

Me alegro mucho por Adrià, porque sé como lo vive. Con esa emoción e intensidad tan suyas. Pone el corazón y los sentidos para hacernos felices con sus inventos. Es el referente mundial. No sé si somos conscientes de lo importante que resulta, ser contemporáneo de Adrià. Estamos aquí, ahora, con él, asistiendo a la evolución que ya está marcando la historia de la cocina.

¡Qué hambre me está entrando! Felicitats amic.

La vuelta

Martes, 18 de abril de 2006

Un loco se suicida en Tel-Aviv y mata a nueve personas. El polvorín palestino sigue al rojo vivo. Irán dice que seguirá con lo del uranio y el petróleo se resiente. Sube el precio y eso, de paso, disparará hasta las hipotecas. Berlusconi no reconoce su derrota. Salen a la luz más casos de corrupción. Debajo del cemento, hay un montón de porquería. Las carreteras se siembran de accidentes. Los informativos de televisión se ponen las botas y, otra vez, autocares volcados, cuerpos tapados, llantos en los hospitales…

Llueve. Ya estamos en casa. Hogar, amargo hogar.

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