Mi admirado George Clooney no podía fallarme. Y no lo ha hecho. Acabo de ver su peli «Good night good luck» y me parece un peliculón. Cuenta la historia de un buen periodista, Ed Murrow, que se enfrentó en los cincuenta al senador McCarthy, su caza de brujas y su paranoia de «todos los comunistas son malos y nos van a comer con patatas». Murrow lo hizo buscando la verdad, la defensa de los derechos individuales y la presunción de inocencia.
Clooney lo retrata con sobriedad, sin la conocida moralina de Hollywood y con buenísimos actores. (El protagonista, David Stratharin, borda el papel más convincente que ha venido desde el otro lado del Atlántico en mucho tiempo). Aunque la historia tiene medio siglo, la ética y los fantasmas catastrofistas que aparecen en ella, siguen siendo desgraciadamente de plena actualidad. Todos los estudiantes de periodismo deberían verla.


