Meterse en los charcos

Jueves, 16 de junio de 2011

Para los humanos, lo de «meterse en charcos» viene a ser algo parecido a meterse en líos, donde no te llaman, en problemas…

Para algunos perros, es todo lo contrario. Ahí está Mel más feliz que todas las cosas, a pesar de ese semblante apesadumbrado que le viene de serie. Cuando está contento y ve un charco, es automático. Se baña en él con toda libertad sin importarle nada, ni nadie.

Dicen que es un vestigio de la especie. Que lo hacen para camuflarse y poder cazar. Pero Mel, lo máximo que ha cazado es una mariposa despistada y alguna mosca entregada a su (mala) suerte. Cuanto más conozco el comportamiento de los perros, más los envidio.

Meterse en los charcos

Equilibrio

Miércoles, 8 de junio de 2011

Me piden del Instituto Cervantes que escoja una palabra. ¿Solo una? Al final me decanto por «equilibrio».

Vivir es mantener el equilibrio. Como me decía un amigo: «ni te vengas abajo en un momento malo, ni te vuelvas loco cuando estés eufórico». Equilibrio.

Hace años, cuando preparábamos en Nueva York el programa que ahora está apunto de acabar, encontré en un puesto callejero de Manhattan, un artesano chino que vendía palabras escritas con su preciosa caligrafía y luego las enmarcaba. Miré y rebusqué. Al final me quedé por «balance». Ese cuadrito me ha acompañado durante todo este tiempo en el camerino del plató. Suelo verlo muy a menudo. Equilibrio para seguir andando porque el camino es largo y apasionante.

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