Curiosa instantánea donde se aprecia al «temible» gato charlie, en pleno salto hacia su presa. Posiblemente, un saltamontes. Charlie puede pasarse horas agazapado entre macetas o simplemente escondido debajo de la mesa para, de repente, abalanzarse sobre su presa. ¿Para qué? Para nada. En realidad, no se las come. Se limita a jugar con ellas como si quisiera recordarse a si mismo que es un felino. Alterna sus exhibiciones con largas siestas de tres o cuatro horas, cortos paseos y comidas. Es el que vive mejor de la casa, pero de largo.

El temible gato Charlie
Martes, 28 de octubre de 2008