Por poner un número, claro. Fuí a ver a Jack Johnson a Badalona. El hawaiano es la cara amable de la indústria. Canciones sencillas, millones de discos vendidos y un público de zona alta y becas erasmus. Gente bien. Su estilo rezuma bienestar económico. Ex-surfero profesional (se lesionó chocando contra una barrera de coral, ¡qué lujo!), guapo y con mucho futuro.
En la otra esquina tenemos la bulliciosa e incorrecta Barcelona mestiza. La que ruge en el Raval y que puede disfrutarse en Barcelona Raval Sessions 2, otra increíble recopilación. Gente que no se lesiona porque no encuentra trabajo. Puede enfocarse la inmigración como un problema o como un lujo. Este disco sirve para demostrar lo segundo.