Los compañeros de la Academia de Televisión, me piden que conteste a éstas dos preguntas con motivo de un número especial que publicarán en breve.
-¿Por qué me gusta la televisión?
Porque es lo más parecido a «hablar con alguien en persona». Porque pone todos los medios visuales a tu alcance para emocionar, informar, evadir y sorprender. Sobretodo sorprender. La vida real es repetitiva y previsible. La televisión es un paréntesi. Un oasis para los ojos y el cerebro. La buena televisión, claro.
-¿Porqué critico la televisión?
No la critico. No me gusta esa palabra. Yo me «quejo» del poco compromiso de los profesionales con el medio. Con los valores éticos y artísticos del medio. Me refiero a todos. Directivos, programadores, directores de programa. Podemos hacer una tele mucho mejor y no sólo una excusa para poner anuncios. La constatación, muchas veces, de la decadencia moral de la tele me entristece porque me crié ante ella y ahora vivo dentro de ella.