El pasado martes vivimos un programa fantástico. Quizás uno de los mejores que hayamos hecho jamás. ¿Cómo se sabe? Pues se nota. Se vive. Sales del plató y piensas: «éste trabajo vale la pena. ¡Cómo hemos disfrutado!». Las felicitaciones son numerosas, espontáneas y sinceras. Llegan mensajes al móvil, se respira un aire de felicidad y la autoestima se pone a niveles bastante altos. Y no viene nada mal, todo sea dicho de paso.
Cada día vale la pena, pero algunas noches tienen «ángel» y no es por casualidad. Es el resultado de muchas, muchas horas de vuelo. De mucha profesionalidad y entrega. «Algo» más que un simple programa de tele. Un acontecimiento quizás sería más exacto.
Quiero agradecer a todo el mundo su aportación. ¡Vaya equipazo tenemos! Lo dije en directo: «El programa es tan bueno, que no parece que lo haga yo». Y gracias, también, a Andy García, Serrat, Lucrecia, Bruce Lee y Álvaro Pombo. Que tu ves la lista de nombres antes y piensas: «¿En qué se parecen?». En nada, pero los ha juntado EL TERRAT.