Cuando vas en coche, te da por pensar. O escuchar música. O las dos cosas a la vez, que es como pensar con banda sonora. También te da por sumar los números de una matrícula, o por imaginar las vidas del que queda justo a tu lado unos segundos.
Yo tengo la teoría de que las personas parecemos más interesantes a los mandos de nuestro coche. Lo cierto es que te sientes confinado en tu asiento, sin poder hablar por teléfono. Te notas prisionero, pero en movimiento. Una cosa muy rara. Y encima puede ser que te quiten los puntos.
A unos ingleses (que piensan lo mismo aunque conduzcan por la izquierda), les ha dado por fotografiar perros transportados por sus propietarios. Resulta bastante inquietante, comprobar la mirada perdida de un chucho a bordo de una máquina con ruedas. Es lo que tienen los atascos.