Virus y recuerdos

Lunes, 20 de noviembre de 2006

PenínUn virus estomacal me ha tumbado durante una semana. Tan fuertes que nos creemos y luego va un bicho invisible, se mete dentro nuestro y nos deja sin energía. Ha sido muy duro hacer el programa a base de inyecciones y driblando la fiebre. Pero se ha hecho.

A base de reposo forzoso, he escuchado mucha radio (siempre viva, siempre por delante) y he notado como se va calmando Catalunya tras las elecciones. Convergència deberá pasarse cuatro años más en la oposición (una cosa es ganar y otra formar gobierno) y Montilla -con todas las apuestas en contra- tiene la tranquilidad del que sabe que puede sorprender y aplicar sensatez a la izquierda catalana tan desmadrada. ¿Y si les dejamos gobernar que para eso cobran y nos callamos todos un ratito?

Más cosas. El tema «A la primera persona» de Alejandro Sanz ya es un clásico. Pone los pelos de punta la sinceridad del cantante, la radiografía de su momento (duro) personal. Sanz tiene un ángel que no cabía en el plató y ya está en el Olimpo. De ahí no lo saca ni un ejército de dos millones de mp3.

He viajado al pasado a lomos de un reportaje para Canal +, con Carles Francino de compañero, de copiloto, de amigo, de confesor. Nos han juntado para repasar nuestra biografía común, nuestras coincidencias, nuestros secretos. Hemos andado, comido y reído por Barcelona y por Reus. Creo que va a ser un buen testimonio de dos amigos que empezaron en una pequeña emisora de radio y que siguen en ella con el corazón.

La otra noche presenté a «penín», el pene más pequeño del mundo. El jueves un amigo de la industria del porno me regaló una réplica de Nacho Vidal, utilizada en el cine. Ni una cosa, ni otra. Como siempre, el término medio es lo más razonable.