Cuando ves algo que te supera, que sabes que te gusta mucho y no sabes cuanto, te quedas literalmente embobado. Eso me ha sucedido visitando la página de blublu y, especialmente, el vídeo de animación hecho sobre las paredes de la ciudad. Este tío es un genio. Y ya está todo dicho.
Embobado
El gran Nebreda
A ver, si entre una cosa y la otra, se me va a olvidar recomendar el libro antológico que los de El jueves le han dedicado con toda justicia a Óscar Nebreda. Uno de los grandes. Un papa laico del humor. Un gamberro profesional con aspecto de Santa Claus después de una mala noche que ha escrito y dibujado lo mejorcito del humor gráfico de los últimos años.

Nebreda es un señor que se jugó el pellejo con El papus, cuando España todavía no había ventilado la habitación cerrada del franquismo. Contra ese aroma rancio, dibujó Nebreda. Es el observador más sagaz del país. Se queda con todo (su debilidad/perdición es el Barça) y luego esa «verdad» aparece en sus viñetas. Dense una vuelta, de paso, por www.eljueves.es y comprueben el buen momento de salud de la revista, de sus compinches, de ese «milagro» que sale cada semana, a pesar de la apatía reinante.
El hombre efervescente

Guitar hero solidario
Me propusieron participar en un concurso (con fines solidarios) para decorar las guitarras de «Guitar hero». Acepté encantado. Rock, dibujos, consolas, fines solidarios… ¡Perfecto! Mandé la que veis en la foto. Una especie de lluvia de meteoritos dorados y la leyenda «I’m the rock».

Con esto entre las manos, te tienes que sentir un semidios de las seis cuerdas. Lo bueno es que puedes participar en la votación (guitarhero.es) y que, si ganamos, la pasta irá destinada a la gente que más lo necesita. No hace falta decir que, tal y como está el patio, tendrían que haber cientos de iniciativas como esta. ¡Larga vida al rock!
Under pressure
Hace veintiseis años que se publicó «Under pressure» de Queen y David Bowie. Recuerdo que estábamos en nuestro viaje de fin de curso en Roma. De repente pusieron este videoclip en la discoteca donde estábamos y no pude despegar la mirada de la pantalla.