
Si hay alguna cosa que no entendéis del TERRAT, podéis hablarlo tranquilamente con Xen Subirats.
Xen
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Estopa y M-Clan
Vuelven los grandes: Estopa y M-Clan.
El diezmado panorama musical español, los necesita como agua de mayo (o de febrero) y ya están aquí. Y publican sus respectivos discos el mismo día 26. He tenido el placer de escuchar sus trabajos, antes de la publicación.

Con los Muñoz, cumplimos nuestro ritual. Me fui a su estudio, saludé a sus padres, nos encerramos en la pequeña habitación donde obran sus milagros rumberos y, venga, música a todo trapo. El nuevo «Allenrock» suena que te cagas. Se lo han producido ellos y, como lo tienen tan claro, suena rotundo. Explora más sonoridades, crece, impacta y no va a decpecionar. Un periodista los calificaba como «el grupo sin altibajos». Y es verdad. Yo les comento a menudo que «tenéis la fórmula de la Coca-cola» y David me replica «sí, pero no queremos ser previsibles». Se exigen un huevo. Hay metales, muchas guitarras (más duras) y canciones de amor. ¡Son unos románticos! «Allenrock» sigue teniendo sabor a cerveza. Volverán a triunfar.
M-Clan me ha mandado su «Memorias de un espantapajaros» y, en mi modesta opinión, me parece uno de los mejores que han hecho. Y no lo digo como fan (que lo soy). Les ha ido muy bien, esperar un poco más, destilar las canciones, recrudecerlas, llevarlas a territorios sureños. Todos los temas, a los pocos segundos, parecen clásicos de su repertorio. Se tararean al instante. ¡Y qué decir de Carlos Tarque! La mejor voz del rock español. Todo el mundo quiere colaborar con él. Pero se ha guardado lo mejor para su propio grupo. Rolling Stone lo considera el disco del mes.
Puede que la música esté jodida, pero nunca morirá. Lo que está jodida es la industria, el negocio. Cuando los buenos grupos anuncian su aterrizaje, te entra esa ilusión en el cuerpo, ese pinchazo en el estómago. Eso los hace diferentes a los fabricantes de melodías para móvil, a los sensiblones de veinte años, a los clones y a los modernos que cantan en inglés aún siendo de Tárrega. Verdad, rock y larga vida a la música.
Colecciono almendros
Mejor que los «Golpes Bajos», que coleccionaban moscas. Me gusta la belleza del almendro en flor y su estallido de color, que parece sacado de un cómic japonés. El almendro pone poesía vegetal, donde no la hay. Sin ir más lejos, detrás de una furgoneta y en mitad de un polígono.


El otro es del Plà de l’Estany cerca de Banyoles. Nadie cuenta con los almendros pero, de repente, se reivindican y anuncian la llegada del buen tiempo. Dicen que ahora, con lo del cambio climático, van como locos y «se aparecen» antes de tiempo. Es posible. En el fondo, todos estamos deseando que se acabe el frío de una puñetera vez.
Olvido
Nada. Que tenía este dibujo para felicitar el año y me había olvidado.
