Nostalgia de los payasos

Martes, 15 de mayo de 2007

La nostalgia es el recuerdo benevolente de lo que nos gustó. Es nuestra propia biografía. Juan Guilarte (que es de mi quinta y de mi onda, ahora el frente de la música espléndida de RAC 105), me manda «El auto de Papá», de los Payasos de la tele.


Sí, sí ¡Los míticos payasos! Nuestros «beatles» de pequeños. He tenido el honor de conocer a Miliki y, como ya le dije, me hubiera encantado que fuera mi abuelo. Una noche le regalé el sofá de vaca de «La Cosa Nostra», con motivo de su aniversario. Los de producción de Tv3, me querían matar. Me ha dicho que lo tiene en casa. Su hijo Emilio Aragón, me dio una alegría cuando reconoció que su padre «te considera un artista». Más allá del ego, me tomo como un gran elogio sus palabras, viniendo de un hombre que ha pasado su vida en las pistas de los circos y en los platós de televisión. El sí que sabe. A lo mejor es que la edad no perdona y esas cosas, pero siento nostalgia de aquellos años en los que no tenía preocupaciones y unos locos entrañables vestidos de rojo nos hacían cantar y reír sin más pretensión que el puro divertimento.

Ahora, en plena era digital, de telefonía salvaje y de videoconsolas, se echa de menos aquel saludo que era un himno: «¿Cómo están ustedes?».

Amigos

Lunes, 14 de mayo de 2007

Bonita instantánea con mi amigo Nacho Vidal. El actor tiene restaurante con sus amigos y sus socios. Buena gente. Después de tantos favores como le he pedido para el programa, no podía rechazar su invitación.
Con Nacho Vidal
Así que fui encantado. Comimos sushi, hablamos de todo y de nada y respiramos los primeros aires salados del «casi» verano. En mitad del paréntesis, apenas pude apreciar los terremotos mediáticos del empate del Barça y la pérdida del liderato o la salida fallida de Alonso en Montmeló. Pensé que a lo mejor no me interesan mucho. Como la Copa América de Vela.

Una vez retransmití un mundial desde Salou y me mareé. Me limitaba a ir explicando los resultados que me pasaba la oficina de prensa. Yo en un barquito y, a lo lejos, unos más grandes dando tumbos. No le vi la gracia, la verdad.

Me llama Pepe Rubianes desde Nairobi. Ha estado grabando una semana con Javier Sardà para Tele 5. Hasta aquí puedo leer. Pepe me mandó un sms, agradeciendo mi mención en el programa tras su absolución de todos los cargos. Conozco a Rubianes y sé que se le calienta la boca, pero que no desea nada malo para nadie. No soporta, como tantos, las falacias y el uso partidista de la historia y las identidades. Y ya está. Es otro bufón que, ahora, se sabe querido por el publico y respetado por la justicia.

Bassi revelation

Martes, 8 de mayo de 2007

«Cuando un cómico tiene un problema, todos los cómicos tenemos problemas». Así lo dije ayer, en la presentación del libro del último espectáculo de Leo Bassi al que tuve el honor de ser invitado. No dudé ni un instante en echar un cable al compañero. Creo que es mi obligación.

En realidad, es un lujo para los catalanes, que el genial bufón nos haya elegido para presentar sus trabajos, para tomar carrerilla y refugiarse de las amenazas e intransigencias que últimamente le persiguen allá donde va. Una pena y una mala señal que esto suceda en el siglo XXI y en un país auto-proclamado moderno y libre.
Leo Bassi
Me gusta Bassi porque cumple a la perfección con el papel que debe interpretar un cómico: provocar. Es un placer escuchar sus tesis, su amor por el oficio: «Yo pierdo mi dignidad en público en favor del espectáculo». Lo dice en un castellano titubeante pero certero. Con las gafotas de pasta, su cara de payaso sin edad, sus pies de nómada irreductible. De repente, se subió a un pequeño escenario y, tras despojarse del disfraz de papa, se puso a hacer malabarismos increíbles con un piano. Luego hablamos un poco de lo nuestro y acabó mandando su libro a «personalidades escogidas» con mensajero y moto incluida.

Ojalá, algún día, los intolerantes y retrógados que viven agazapados en la política y la religión, entiendan que los payasos no cambiamos el mundo, pero podemos señalar sus vergüenzas. Y que es el trabajo más bonito que hay.

¡Adelante maestro Bassi!

¿Cómo estarían ustedes?

Jueves, 3 de mayo de 2007

Si antes de entrar a trabajar, se encontraran a seres como estos. ¿Qué? ¿A que acojona? En momentos como estos me acuerdo de las palabras siempre proféticas de mi madre: «Si hubieras estudiado…». Pero no lo hice. Me aburría estudiar. No es que lo recomiende a nadie, pero sí es lo que me sucedió a mí. Así que me fui juntando con otras personas de trayectoria más o menos similar. Porque los raros nos atraemos como por magnetismo o supervivencia. Y así es como se forma una productora de televisión. Más o menos, ¡eh! Cada vez que me siento mal, miro a mi alrededor y descubro alguien que está peor. Es paradójicamente reconfortante. ¡Y qué dure muchos años!
La Niña de Shrek y El Abuelo
Nota complementaria.

Me escribe mi hermano Julito de Madrid : «Cuando vengas a Madrid te presentaré un freak». ¿Lo ven? Estoy en un bucle.

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