Si yo fuera el ministro Wert

Lunes, 7 de octubre de 2013

Si por una de esas cosas del destino —que es muy caprichoso— yo fuera el ministro Wert, tendría que hacer varias cosas. Todas ellas urgentes. Me preguntaría cómo puede ser que me nieguen el saludo en las entregas de premios y que, encima, lo hagan tíos sensatos y profesionales como Juan Antonio Bayona. El alegato del director en San Sebastián, por una educación de calidad para todos, fue de quitarse el sombrero. Y Wert, detrás, con su sonrisilla, su mueca del legislador incomprendido. Y venga a aguantar chorreos, pitadas, broncas…

Nadie está contento con Wert. Ningún colectivo de la educación y la cultura. Yo creo que no le gusta ni a Mariano (el presidente que esquivaba los problemas). Su 21 por ciento de IVA, por ejemplo, ha sido la guillotina del sector del espectáculo cultural. El más caro de Europa. Se ha demostrado que no ha funcionado, pero, políticamente, no piensa rectificar. Vergonzoso. La derecha siempre ha considerado la cultura como una amenaza, por eso han puesto un guardián manostijeras, un vigilante, un villano de pacotilla. Un hombre que se pregunta continuamente dónde está el problema. Cuando te lo preguntas tanto, cuando no lo sabes, es que el problema eres tú. Si yo fuera el ministro Wert, tomaría una última decisión que aligeraría tanta presión: dimitiría.

«El Berenjenal» en Interviú.

Molestias

Sábado, 5 de octubre de 2013

De la disculpa inicial solo sobrevivieron las molestias. Alguien creyó que había que arrancar parcialmente el cartel (nunca entenderé el gamberrismo) y amputó el comunicado de este comercio. ¿Y si cerró por defunción? Antes se ponía eso. Luego la gente pasaba y daba el pésame. Antes las tiendas eran «de la gente». Formaban parte de su vida, su día a día, su cotidianidad… Ahora, la mayoría de las tiendas son de Amancio Ortega.

«Fotodiario» en El Periódico

Molestias

Cura de humildad

Viernes, 4 de octubre de 2013

Si no fuera porque conozco al gran fotógrafo Albert Bertrán de El Periódico, pensaría que la ha tomado conmigo. Ja, ja! Decidió que para ilustrar ESPAIN, lo nuevo de La Shica con la que he colaborado, debía desenfocarme y priorizar a la artista. Esto es una cura de humildad en toda regla.

Ella es «la protagonista». De acuerdo. Es más, me gustaría haber aparecido detrás, muy lejos, muy oscuro, irreconocible. Y no aparecer que estoy más visto que el TBO. Se lo diré cuando lo vea.

Albert Bertrán

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