Burbujas

Jueves, 18 de octubre de 2012

Mira que me lo tengo dicho: «No estés tan pendiente de la actualidad económica, que te va a dar algo». Pero, a veces, no me hago caso a mí mismo. Y estoy todo el día pegado a la red, a las radios, a la prensa tradicional para saber qué pasa, para intentar entenderlo, rebuscando verdades entre los discursos políticos erráticos. Desbrozando los datos de sus interpretaciones interesadas. ¡Un currazo! Los últimos días han sido especialmente duros (parecía imposible, ¿eh?), porque ahora ya nos hablan abiertamente de un empeoramiento para 2013. Rescate con otro nombre, muchos más recortes sociales, más paro… No me extraña que haya un tío que quiere saltar desde la estratosfera. Lo que sucede es que se ha equivocado de dirección. Lo suyo es saltar desde la Tierra y salir disparado hasta arriba, hacia donde sea con tal que sea fuera, lejos…

Estaba, pues, en mitad del barro informativo, cuando me dio por leer un comentario a una noticia de un tal Saurión en eldiario.es. Me parece directo, clarividente y crudo. Sin su permiso (discúlpeme), lo voy a reproducir íntegramente. Escribía: «El negocio del capital es el préstamo con usura, no existe favor ni existe rescate, nos fuerzan a aceptar sus préstamos cediendo soberanía, no es guerra del norte contra el sur ni de Dios contra el Diablo, es algo más simple: los bancos, por avaricia, se cargan su negocio y descubren su continuidad con el sometimiento de los gobiernos (estados) a una deuda infinita y por tiempo indefinido. Estoy convencido que saben que como cualquier burbuja estallará, pero mientras tanto siguen haciendo caja. El 'ser humano' ni se lo plantean, por tanto la cosa es más seria que tú o yo, vamos los dos juntos de cabeza». O sea, que estamos en una burbuja prestamista enloquecida, dentro de la otra burbuja pestilente llamada «crisis». Vuelvo a la cama.

«El Berenjenal» en Interviú.

La suerte

Martes, 16 de octubre de 2012

La verdad es que no creo mucho en la suerte, dicho sea de entrada. No sé lo que es, qué cara tiene, por dónde se mueve, cómo puedes detectarla… Me pasa como con la religión: no la entiendo pero me interesa. Este chiringuito playero guardaba un pequeño detalle en su puerta trasera. Se trata de una herradura (decorada) que interpreté como un amuleto para atraer la suerte. O, quizás, para no dejar que se escapara por la puerta abierta. La verdad es que el chiringuito iba viento en popa. Hacía calor y los bañistas se acercaban a tomar sus cervezas, sus helados y sus refrescos. ¿Eso era suerte o era el clima?

«Fotodiario» en El Periódico

La suerte

Ver más