Gracias al Curiosity y las imágenes de Marte de alta calidad que están llegando, por fin vemos donde trabajó Javier Sardà durante tantos años.

Gracias al Curiosity y las imágenes de Marte de alta calidad que están llegando, por fin vemos donde trabajó Javier Sardà durante tantos años.

Sergio Mora me cautivó con su mundo de magia y alquimia. Él es el creador de un mundo al que a muchos nos gustaría trasladarnos en más de una ocasión. Cuando entras en él y observas sus piezas traspasas a un mundo de diversión donde todo parece posible y en el que sus personajes viven en una libertad más que mágica.
Él es uno de los cracks de Barcelona con mucho trabajo a sus espaldas. Para mi es un placer que me haya llevado a su mundo en un conejo con aura mágica en el que hasta parezco divertido.
Aquí tenéis el paso a su Mundo Mágico.

Las iglesias serían pequeñas delegaciones o sucursales del cielo en la tierra. Más bien oficinas comerciales, porque lo que es el cielo en sí mismo no lo ha visto nadie. En las iglesias (místicas agencias de viaje), nos explican las ventajas de una fe cristiana, según la cuál, todo lo que hacemos en la tierra tendrá su recompensa en el cielo.
Quieras que no, te quedas más tranquilo. Las iglesias (como ésta en plena ciudad de Barcelona) tienen grandes puertas de acceso. Transmiten importancia, gravedad, algo de miedo. Imaginé que este feligrés le estaba preguntando al párroco: «Pero, a ver, ¿está usted seguro que que Dios, en su infinita bondad, está al tanto de lo que pasa en la tierra últimamente?»
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La cosa es así de sencilla: cada vez que Pablo Carbonell edita un disco con sus canciones, no paro hasta conseguirlo y lo escucho del tirón. Me pasa con muy pocos artistas.
Nuestro hombre ha aterrizado hace poco en Twitter (@Carbonellsg) y fue, siguiéndolo, como me enteré de que acababa de editar «Canciones de cerca». Se lo dije y él que es tan amable me lo mandó. ¡Que ilusión me hizo, oye! Me lo puse en el coche (el sitio donde mejor escucho la música) y empecé a disfrutar. Subí el volumen, subí el aire acondicionado y subió mi ánimo.
Carbonell me hace reír, me gusta como compone y no deja de sorprenderme ese estilo poético/ surrealista/ lisérgico/ chirigotero/ rock/ cantautor que practica. Nadie se parece a él y ahí es donde empieza a explicarse su genialidad. Carbonell es un oasis, un gin tonic en un chiringuito, un arroz (un atún), una siesta en mitad de una reunión, una mujer bonita… Cuando todo el mundo se queja, Pablo se divierte y dispara flores desde la trinchera de su inteligencia. Ojalá hubiera más como él.
