Uno de mis subdirectores en BFN, Oriol Jara, está llevando a cabo una campaña constante e inasequible al desaliento, de apoyo a El Guincho. No para de decirme lo bueno que es, que lo traiga, me manda vídeos y me lanza indirectas. Y tiene razón. Este tío es muy bueno. Y este clip, genial. Lo traeremos. ¿Vale, Oriol?
El Guincho
El bocas
Si tan bueno es Mourinho, ¿por qué tiene que echar mano siempre de la provocación, como una herramienta más de su trabajo? A mi me gusta el fútbol, porque es un mundo de evasión, de buenas jugadas, goles, futbolistas medio artistas y emociones continuas. No entiendo a todos aquellos que se acercan a este mundo con otros rollos, normalmente chungos. Me da rabia cuando el portugués se hace el interesante en sus ruedas de prensa. Supongo que, al final, das tantas, que te crees el centro del mundo y que tu opinión es una referencia.
Y no. Mourinho es el entrenador de un gran club, el Real Madrid, que le paga un pastón para que gane títulos, sea un señor, compita deportivamente y genere elegancia y buen fútbol. Y esto vale para todos los entrenadores. Hay demasiada gente pendiente de ellos (niños incluidos), como para que se les permitan frivolidades y chorradas. No puedes ser un «bocas», cuando hay tantas «orejas» escuchándote. El buen entrenador es el que deja el protagonismo a sus jugadores, sabe ganar y (sobretodo), sabe perder.

Blu en Lisboa
Ya he hablado alguna vez de BLU, el misterioso dibujante que crea mundos por las paredes, en los edificios, donde sea. Ahí va uno de los últimos trabajos. Esta vez, Lisboa. Impresionante.
Discoteca de bolsillo

El convidat
Albert Om presenta en Tv3 un programa de esos que ya no se ven. Bueno, con estilo, inteligente, bien filmado, ambicioso y a la vez modesto. Se llama «El convidat» y, en él, Albert pasa un fin de semana con alguien conocido. Me lo propuso y dudé. «Enseñar mis cosas, mi vida?».
Luego decidí que confiaría en Albert Om y no me ha drefraudado. Gracias a todos los que lo siguieron y a los comentarios. Creí que le debía al público catalán que tanto me ha seguido en mi carrera (y que me ha permitido dar el salto) un poco más. Misión cumplida.