Keith Haring

Keith Haring
Dejo una obra pequeñita en casa. Como diciendo «ahora vengo». A veces viajo tanto que ya no sé ni en que ciudad estoy. Los dibujos actúan como un GPS.
Una joven seguidora del ‘Nadie’ me enseña su tattoo. «He pasado una mala época y me habéis ayudado. Escuchaba el Nadie a todas horas».
La broma entra por la piel y ahí se queda. La prueba de que, a pesar de todo, podemos ser felices.
Se acerca Halloween y en mi casa se nota. Sé leer las señales y no es que me de miedo, solo estoy un poco inquieto.