El poder de la risa

Martes, 22 de mayo de 2012

Es un jueves, quizás son las diez de la noche. Llevamos cuatro o cinco horas de ensayos y estamos intentando que todo vaya bien, que todo encaje, que todo tenga un sentido. De repente, nos «ataca» la risa. Ese maravilloso monstruo sin forma conocida que llega sin avisar. Un monstruo que se alimenta de surrealismo y que encuentra en el cansancio su mayor aliado. Y nos supera, nos bloquea, nos derrota…

Brotan algunas lágrimas blancas, todo se detiene, el equipo piensa «ya se les pasará». Y así sucede. La risa, además, ha desactivado los nervios, ha neutralizado la tensión y nos ha relajado. Si esto no es un milagro que baje Dios y lo vea. Bueno, no hace falta que baje Dios… a ver si nos cogerá otro ataque.

Ataque de risas
Fotos de Eva Merseguer

Imprescindible

Martes, 8 de mayo de 2012

Después de cientos, miles de artículos… Después de millones de tertúlias radiofónicas y televisivas… Después de todo eso y más, tenía que ser Aleix Saló el que lo explicara desde el humor. Aunque a veces, a pesar de utilizar el cómic, se te va helando la sonrisa y te entra una mala leche…

Perder

Jueves, 3 de mayo de 2012

Es muy fácil decir: «Hay que saber perder». Lo difícil es llevarlo bien, asumirlo, integrarlo y obrar en consecuencia. El amargo aroma de la derrota nos sobrevuela, parece que todo lo impregna con un perfume barato y rancio. El fútbol (el gran analgésico) nos ha fallado, y el Barça y el Madrid se quedaron a las puertas de la final. Hombres tristes, hinchas deshinchados, balones en las nubes, sueños en los infiernos…

Perder… Perdemos en Europa, a la que comparan economías. Nos han puesto de cara a la pared con grandes orejas de burro. Perdemos prestaciones sanitarias, capacidad de gestión en las autonomías, empresas en el extranjero… Pero, cuidado, hasta los listos pueden perder su poltrona. Sarkozy, el que dice tener un GPS junto a los alemanes para salir de esta, quizás se quede en la cuneta.

¿Se acuerdan de cuando ganábamos? Ya no digo dinero, hablo de un estado de ánimo. Quizás lo soñamos, pero me niego a pensar que todo va a ser oscuro, negro, nublado, lluvioso… La esperanza es lo último que se pierde. Hay que blindarla como sea.

«El Berenjenal» en Interviú.

El cachondeo real

Jueves, 26 de abril de 2012

El cachondeo (reacciones críticas y divertidas) que ha generado la lesión del Rey en su cacería es proporcional a su omnipresencia en la sociedad española. Casi todo el mundo ha hecho, ha escuchado, ha tuiteado o ha dado difusión a una chanza sobre el tema. En la calle, en las redes, en los bares, en las casas, en las oficinas del paro… En todas partes, vamos. ¿Había ganas? Seguramente.

Miren, yo no sé casi de nada. De lo poco que tengo unos cuantos conocimientos es de comedia y no recuerdo que una cadera rota diera tanto juego. También recuerdo cuando, en este país, los chistes sobre la monarquía eran algo así como un atentado al Estado de derecho. No era verdad. Hablaba nuestro miedo, nuestra falta de práctica, los años de oscurantismo humorístico y todas esas cosas nocivas para la salud mental de un país. Todo eso ha cambiado un poco. Ahora, un soplo de republicanismo recorre las calles de un país con las tuercas apretadas, las tijeras de los recortes afiladas y la paciencia evaporándose como un vaso de agua al sol. El Rey pidió perdón en un vídeo casi doméstico (calculadísimo) y ya circulan bromas también sobre eso. Bendito contagio el del humor que nos ayuda a soportar lo que no entendemos o lo que no estamos dispuestos a entender.

«El Berenjenal» en Interviú.

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