Orgullo y placer. Orgullo por haber pensado algo con Berto que nos supera a nosotros mismos y puedan utilizar otros compañeros. El placer es que esos compañeros sean los Gomaespuma. ¡Míticos! Y en eso estamos. Preparando otra ceremonia de improvisación y complicidad que se verá y se gozará a partir del próximo día 6 de junio en el Calderón de Madrid. «¿El estadio?» me pregunta un taxista. «No. De momento el teatro». Todo se andará.
‘Nadie Sabe Nada’ Gomaespuma
Gran Vía
Gran Vía de Madrid, primeros días de la primavera. Primeros calores. La gran calle de la capital es un hervidero de gente aparentemente atareada y con prisas. ¿Todos? No. Algunos han estado expulsados por el sistema (un concepto demasiado genérico: «sistema») hace mucho tiempo. Estos dos amigos se limitan a maldecir su suerte y a resistir. No están enfadados, ni contentos. Son espectadores de la locura cotidiana, que normalmente les ignora.
«Fotodiario» en El Periódico
Desmontando tópicos
Hoy: desmontar un tópico. Lugar: Madrid.
Se me acerca un joven con actitud muy amable. «¿Me puedo hacer una foto contigo?». Después de mi bromisa de rigor («Hombre claro, me hace mucha ilusión»), el muchacho me dice que si quiero puedo hablarle en catalán. «¿Cómo?». «Sí, y eso que soy de Madrid. Estoy estudiando catalán». Se llama José Angel y, según me cuenta, vio un anuncio en el 20 Minutos, se informó y está estudiando. Su profesora se llama Sandra y paga cuarenta euros al año. Eso me dijo. Nos hicimos la foto. Yo le pedí otra. «Adéu». «Adéu». Esa noche jugaba el Barça contra el Bayern, pero eso es otra historia.
¿Qué pasa?
Un periodista extranjero informa desde el exterior del congreso de los Diputados en Madrid. Acerqué mi oído a ver si me enteraba de lo qué pasaba, pero nada. Hablaba un idioma muy extraño. Le ponía enfasis, eso sí.
El congreso está blindado por todas partes. Decenas de policías día y noche y unas sospechosas obras que van para largo lo alejan de la gente. No hay quien proteste delante de la cámara porque, según dicen, no quiere darse esa imagen al extranjero. Una medida profiláctica absurda ya que nos tienen calados, controlados y acojonados. Y hoy en día ,además, no hay quien ponga puertas al «campo» de las redes sociales. (¿Qué estaría contando el periodista?)
Le decían teatro
Ya me habían avisado: «cuando vayas de gira con el teatro, verás cosas que ni te imaginas». Pues sí, efectivamente. Estuvimos en Madrid, en el teatro Capitol de la Gran Vía. Bonito por fuera, inacabado por dentro. Nos dijeron que todo estaría a punto y no fue verdad. Estaba en obras. Ya pueden imaginar la incomodidad que suponía para todo el equipo. Y el peligro. ¡Si lo sé me llevo el casco! Aquí ven el esforzado compañero de sonido. Así es como pasó toda una semana. Y el público, con el abrigo puesto porque hacía un frío de mil demonios. Si yo fuera el propietario de este teatro me hubiese disculpado. Él no. Él hizo todo lo contrario.
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