Nuestro programa ya lleva unos años en antena. Parece que lo hagamos desde siempre. Nuestro mítico compañero Quique de iluminación, ha estado siempre a nuestro lado (también estuvo en «La Cosa Nostra» en Tv3) y el otro día me mandó algunas fotos que conserva. Muchas gracias. Es bonito comprobar que el viaje continúa.
Llegas a plató. Te entregan el guión que tan bien (y no es peloteo), han elaborado tus compañeros. «Brasil supera a España en la lista de los ocho países más desarrollados». «¿Y qué?», preguntas. «Bueno. Vamos a celebrarlo.» Unos minutos después te ves con un sombrero de reina de la samba, preparado para los ensayos. Lo dicho: una fiesta diaria. ¡Y que dure!
Como defensor, admirador y consumidor del buen aceite, no puedo dejar de asombrarme con las proporciones que ha adquirido la «espiral oleíca». Empezó como una broma a partir del envío de una lata vacía desde Huelva y finalizará mañana con un catador que decidirá cuál es el preferido del programa. Han llegado más de dos cientas muestras. Litros y litros. Eso nos ha permitido contactar con un sector histórico y trabajador que guarda este tesoro desde hace miles de años. Un orgullo en estos tiempos de globalización barata.
Mención especial para Petronila, la Presidenta de la Diputación de Huelva. Siguió la broma, estuvo a la altura y defendió lo suyo. «La que hemos liado», le dije. Así da gusto hacer televisión. Con complicidades.
Albert Om presenta en Tv3 un programa de esos que ya no se ven. Bueno, con estilo, inteligente, bien filmado, ambicioso y a la vez modesto. Se llama «El convidat» y, en él, Albert pasa un fin de semana con alguien conocido. Me lo propuso y dudé. «Enseñar mis cosas, mi vida?». Luego decidí que confiaría en Albert Om y no me ha drefraudado. Gracias a todos los que lo siguieron y a los comentarios. Creí que le debía al público catalán que tanto me ha seguido en mi carrera (y que me ha permitido dar el salto) un poco más. Misión cumplida.