Ideas

Viernes, 24 de mayo de 2013

¿Dónde están las ideas cuando no las tienes? ¿Se acumulan en un almacén, esperando el momento idóneo para salir? Las ideas son destellos, microsorpresas, diminutos giros de la razón que nacen para nos sintamos únicos y diferentes. Las ideas son como los espermatozoos: hay millones pero solo las escogidas fecundarán. Las ideas son como de cristal fino, muy delicadas. Hay que tratarlas con sumo cariño porque cualquiera de ellas puede que lleve premio. Y el premio es seguir pensando, soñando, inventando… viviendo.

«Fotodiario» en El Periódico

Ideas

Ganas

Jueves, 23 de mayo de 2013

¡Qué ganas de que llegue el verano de verdad para volver a montar mi chiringuito «pinturero»! Soy pintor estacional. A la que llega el calor, salgo al aire libre, extiendo papeles y dejo que los colores broten en libertad. Un placer. Vienen amigos y me preguntan: «¿qué haces? ¿Por qué llevas las manos manchadas?». «Bah, nada. Cosas mías…». Y sigo (la mayoría de amigos ni lo ven. No los culpo. No hay interés, importan otras cosas). Y yo no desconecto porque conecto con otra realidad, más subjetiva, más anárquica. En mi oponión, mucho más divertida. Es el misterio apasionante de ver nacer formas, cuerpos, símbolos que ni tú habías imaginado. Pero es tu mano, tu pincel el que les da la vida. ¿Dónde estaban? Todo eso viene con el calor… Está llegando.

(¿Qué haré con todo este material? Ni idea. El placer verdadero es pintarlo. Vender… Hay alguien que esté vendiendo algo, lo que sea, en este país? Pues eso)

Ganas

Lapsus

Domingo, 19 de mayo de 2013

8 de Mayo de 2013. El presidente del Gobierno sube al estrado en el Congreso de los Diputados. Coloca sus papeles, retoca los micrófonos (en realidad los vuelve a dejar como estaban), se mira la hora (ignoro si la ve, a tenor de la mirada) y empieza su intervención: «Señor presidente del Gobierno, señoras y señores diputados…». Risas en el hemiciclo y esa mirada de Mariano. La Mirada. La cara de «ha pasado algo y no me he enterado, ¿qué será?». Son dos o tres segundos de inopia que bien podrían definir el estilo de gestión del Gobierno. Luego brotan las risas, alguna voz destacada que le hace saber el error y, finalmente, la famosa retranca de Rajoy: «No me he referido a ninguno de ustedes, no sé por qué aplauden». Los de su partido ovacionan la ocurrencia; en los socialistas, silencio.

Todo queda como un chascarrillo, pero hay más, mucho más. Me tiene fascinado la anécdota. Estamos ante un lapsus en toda regla. Si hacemos caso a los psicoanalistas (ahí, cada uno que haga lo que vea), el lapsus es la manifestación del inconsciente y tiene mucho más significado del que creemos. El lapsus es un atajo, una erupción incontrolable del inconsciente. Si así fuera, Mariano Rajoy viviría (y gobernaría) convencido de que otro toma las decisiones en su cabeza. Quizás un pariente de la famosa niña, vete tú a saber cuánta gente imaginaria vive en su cabeza. Según el lapsus y su significado, no podemos reprocharle nada de su gestión, ya que cuando habla de brotes verdes o se escaquea de los periodistas o no escucha los clamores sociales, en realidad no es él, es el otro presidente, al que, por cierto, no hemos votado. Así las cosas, Mariano habría vuelto a la casilla de salida de su biografía y volvería a ser un funcionario, un registrador de la propiedad, un escribiente, un pasante de los designios de esa inteligencia superior que está por encima de él y de todos nosotros. ¿A que se quedan mucho más tranquilos?

«El Berenjenal» en Interviú.

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