He visto la Luz

Jueves, 29 de noviembre de 2007

Y me alegro un montón.
Luz Casal, está de vuelta. Más joven y sabia. Ha superado su enfermedad con fuerza, honestidad y optimismo. Y, encima, vuelve cargada de canciones y proyectos. Otra lección de la gallega incombustible que gana con los años.

Cuando entró en nuestro plató, recibió el aplauso más largo y sincero de la temporada. Esas cosas se notan. Un aplauso cargado de cariño y respeto, de parte de sus aficionados. Tengo ganas de volver a verla en directo y le agradezco, como siempre, que nos escogiera para contar todas esas cosas que le pasan por la cabeza y que no tienen nada de tóxicas. Al revés: la música cura.

¿Dónde está Elsa?

Martes, 27 de noviembre de 2007

Pasó por Sevilla, como yo. Y se dejó su tarjeta VISA allí. Yo no. La tengo en mi poder y me propongo comprobar la capacidad de la red para encontrar algo que buscas. O que te encuentren. Deduzco que se trata de una mujer nórdica (¿sueca?) y que seguramente ya la habrá anulado. Por si acaso, yo no la utilizo y lo voy a decir en mi programa. Este es mi souvenir de Sevilla, pero hay muchos más.

Visa

Estuve con Mia Font en el encuentro Evento Blog y quedé impresionado de la vitalidad del fenómeno. Me tocó charlar sobre «mi diario» en internet y reconocí, de entrada, que iba más a aprender que a sentenciar. También lancé un reto: hay que aprovechar mucho más los recursos parar inundar de creatividad y de libertad la red. Más ideas y menos sexo barato e insultos. (¿Se llaman trolls, los gilipollas no?). Bueno, pues eso.
Los bloggeros son gente con talento y ganas de comunicarse. Eso les hace diferentes y atractivos. Mia Font es una institución. Nuestro hombre de internet desde el principio de los tiempos, es de los más respetados. Eso no se va a ver reflejado en su sueldo, pero si en mi consideración que ya era alta.

Gracias por la hospitalidad de la organización y al hotel Barceló Renacimiento que tenía treinta congresos simultáneos. Uno de ellos en el mega hall del hotel. Salía de mi habitación y había un montón de gente sentada y otros hablando no sé de qué.

Prometo seguir utilizando la red, para llenarla de contenidos. Lo mejor está por llegar.

Academia de televisión

Domingo, 25 de noviembre de 2007

Las galas siempre son largas. No pueden ser de otra manera. Cuando Manuel Campo Vidal, me encargó la de este año creí que era mi obligación dar el callo. Si hace unos años me había quejado de lo poco que nos representaba y ahora me pedían dar mi versión, no podía esconderme. Por eso acepté. Porque no todo va a ser quejarse. Siempre he creído que podemos cambiar las cosas, a base de esfuerzo y empeño. No sé si lo conseguimos, pero de nuevo me siento orgulloso de mi equipo. Un equipo, no lo olvidemos, que hace un pedazo de programa diario en Barcelona y que se trasladó al casino de Aranjuez para la ocasión. Otra vez, sensacionales.

Recogí un montón de felicitaciones que comparto con todos y cada uno de los que trabajaron. Luego, me tomé un día de descanso y le dejé el paso libre a mi admirado Berto. Ya hablaremos de eso. Antes, una opinión. La Academia debe abrir todavía más sus compuertas para que se equilibre la representación de las cadenas y, por lo tanto, los premios. Lo de «Cuéntame», sin restar méritos a la serie, empieza a ser un cachondeo. No es normal. En España, se realiza mucha más ficción y es sano y saludable que se reconozca. Hay que ajustar eso y un montón de cosas más.

Por lo que a mi respecta, no me preocupa lo más mínimo que no nos premiaran. Solo me sabe mal por José Luis Rodelas, uno de los mejores iluminadores de la tele, que debutaba como nominado. Mejor que no nos dieran nada. Resultaba incómodo, recoger y presentar. Es igual. El premio es trabajar. En la tele es así. El premio es tener un proyecto propio que no te sonroje. Creo que Campo Vidal tiene mucho trabajo por delante.

Las crónicas de los periódicos, al día siguiente, reflejaban la ligereza de los que no nos toman en serio. Ojalá algún día podamos demostrarles a los escépticos que la tele no solo es la telebasura. Que hay un montón de románticos y creativos. Gente por encima de las cuentas de explotación de las cadenas y sus directivos transalpinos. Profesionales que hemos escogido un oficio que nos encoge el estómago y nos hace vivir al filo, pero que es uno de los más bonitos del mundo porque da felicidad y entretenimiento. Eso es la tele. Eso debería ser.

4 días de noviembre

Lunes, 19 de noviembre de 2007

La vida pega acelerones. Se encabrita como una moto trucada y todo empieza a ser, mucho más interesante. En los últimos cuatro días he vivido más que en todo un año.

El jueves, la entrevista con Zapatero. El viernes, la presentación de la nueva entrega solidaria de Kukuxumusu y El Terrat el sábado, un aterrizaje sabroso y humano en el paraíso donde vive Karlos Arguiñano, que se llama Zarautz. Hoy, cuando escribo esto en mi casa de Barcelona, no sé si lo he soñado o realmente me lo he buscado yo solo. Está claro que es lo segundo y, una vez más, me siento un privilegiado.

Entrevista con Zapatero

Lo de La Moncloa fue un subidón para el programa, para la cadena y para mí mismo. Algo así como un premio a tantas y tantas noches de esfuerzo y risa. No soy yo el que deba valorar la entrevista en sí misma. Ni tampoco creo que se tercie un análisis exhaustivo. Yo, personalmente, me quedo con el momento de charla tranquila y sosegada que se generó. Con el paso adelante de un presidente que, sin condiciones ni supervisiones, abrió las puertas del mayor centro de poder del país a un programa de humor. Ni yo soy Larry King, ni aquel era el día para ganar un Pullitzer. Así me lo planteé. Con mis nervios y temores, claro. Dejándome caer en los brazos de la responsabilidad, la improvisación y el buen rollo. Así es como soy. Para lo bueno y para lo malo.

Zapatero me pareció un hombre que ama su oficio. Que es plenamente consciente del cargo que ocupa y que disfruta explicando el engranaje de la democracia. Creo que es más feliz trabajando para España que peleándose por ella. Sabe lo complejos que somos todos los depositados en este territorio y está por guardar la tranquilidad para pensar en lugar de chillar. Para arrimar hombros en lugar de lanzar dardos. No personaliza el poder. Siempre habla del «gobierno». De un plural que vive en su cabeza. No entró en valoraciones políticas, pero los que le atacan por falta de personalidad, están errando la estrategia.
Como ya vieron, me nombró vicepresidente in pectore. Lo primero que voy a hacer es dimitir. Porque lo mío es la risa. ¿O se creará un ministerio de la risa? A lo mejor ya existe. ¿Transportes?

Kukuxufuente

«Kukuxeando»
El viernes, le dimos otro empujoncito a Cromosomos. Nuestras camisetas solidarias con Kukuxumusu. Visité sus oficinas en Pamplona. ¡Qué cara de buena gente tiene todo el mundo¡ En esta segunda entrega, vamos a dedicar todo lo que ganemos a la Fundación Gaztelan, que lucha por encontrar un trabajo a los más desprotegidos. Cada vez que contacto con organizaciones así, me reconcilio con la condición humana. A comprar camisetas como locos. ¡Es una orden!

Urmeneta me invitó a un chuletón que fue aplaudido al salir de la cocina. Y hablamos de nuestras cosas y comprobé la generosidad de los «kukuxus» que me hace considerarlos amigos de verdad. Mi alianza con Mikel, volverá a «explotar» muy pronto. Nos espera «Hell and heaven». Ya les contaré, ya. La vamos a seguir liando.

Con Karlos Arguiñano

«El maestro»
Y luego, a ver al maestro. Maestro de vivir, de hacer tele y de acoger. Karlos Arguiñano. El tipo más divertido de España que es mucho más que un cocinero. Nos invitó a la matanza de un cerdo en su caserío. «Se llama Buenafuente», anunció. Y se descojonó. Como solo él sabe hacerlo.
Con Arguiñano, estás agusto en cinco minutos. Te cuenta las cosas como si fuera la primera vez que las dice. No le importa quien eres, ni qué haces. Te da su risa, su sabiduría cotidiana y aplastante. Con esos sesenta años que son la envidia de los que todavía nos creemos jóvenes.

Así es que comimos y reímos y renové mi amor por Euzkadi. Posiblemente la tierra más bonita de España. Quise hacerme una foto, en la capilla sixtina de la cocina televisiva. Me puse el gorro y, de repente, me sentí feliz. A ver si es que tiene poderes. Gracias Karlos.

Camino de La Moncloa (3)

Miércoles, 14 de noviembre de 2007

Hoy dormiré en Madrid. Mañana, muy pronto para un humorista, iremos a La Moncloa para la entrevista con el Presidente. Me dice el Follonero: «Va a ser la primera entrevista que concede después del incidente con Chávez en Chile». Más responsabilidad.
Es el momento de recordar que no tengo la carrera de periodismo. Así que me he arropado con mi equipo y me llevo un puñado de preguntas, algo de olfato y mi experiencia que siempre va conmigo.

Presifuente

ZP presentó ayer en Madrid, la biografía que ha escrito Suso de Toro. Compruebo que EL PAIS le mete un poco de caña. «La política entra en la academia de la lengua», titulan. Ya sabemos que PRISA está rebotada con el gobierno Zapatero por lo de la guerra del fútbol. ¿Puede cambiar la orientación periodística de un grupo, por motivos empresariales? Se ve que sí y me desanima comprobarlo.
Una frase enigmática del mencionado libro. «El poder es exactamente tal como me imaginaba». Otra más del Presidente que recuerdo de otra entrevista escrita: «La política es el arte de cambiar las cosas». Un más de Darío Fo: «El poder no tiene sentido del humor».

Espero que mañana pueda aclarar y desmentir. Y también divertirme y vivir la experiencia. Las cosas pueden ser más fáciles de lo que creemos. Creo que esto es budista. No sé. Vaya lío llevo.

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