Woody Allen

Jueves, 19 de julio de 2007

Lo de que Woody Allen ruede en Barcelona su última película, es una lotería que nos ha tocado. No puedo entender las voces críticas al respecto. Me parece de un localismo irritante y mal interpretado, cualquier argumento (ironía y humor a parte) que se enarbole contra el genio de Nueva York. Woody Allen es, sencillamente, irrepetible. Único.

¿Qué vale dinero? Pues claro que vale dinero. Yo firmo dónde sea para que una parte de mis impuestos sirvan para patrocinar movidas como esta. Que nos ponen en el mapa. Que suben la frágil autoestima catalana. Es como si no supiéramos disfrutar con nada, por bueno que sea. Por supuesto que algún político se ha apuntado al sarao y que abundan los que sacan pecho en las fotos. Allá cada uno con su ética y su vergüenza, pero nada de eso resta el más mínimo ápice de importancia al hecho de que en cualquier momento puedas encontrarte con Woody Allen en Barcelona.

Cabe recordar que ésta es la ciudad del mundo que, proporcionalmente, consume más películas de Woody. Así que vamos a intentar dejar de decir tonterías y conseguir el móvil de Scarlet Johanson. ¿O es que se va ir pensando que no nos gusta su presencia?

Sufrimiento ibicenco

Martes, 17 de julio de 2007

Una extraña maldición, persigue a Eivissa desde hace tiempo. El año pasado fueron las autopistas y, este verano, le toca el turno al chapapote. Ya sabrán que un carguero embarrancó incomprensiblemente a la salida del puerto y se vino abajo como un juguete roto y maloliente, impregnándolo todo de fuel. El viento, que soplaba de levante, puso el mar en ebullición (como cabreado) y otra vez a sufrir. Lo que se ve en la foto, es una tranquila cala invadida por una especie de churros de papel absorbente que se impregnan de lo viscoso. Parece una tontería, pero funcionan.
Chapapote
En otro orden de cosas, me chocó leer que un importante empresario de la noche, se quejaba en una revista de «cómo había cambiado la isla». Se quejaba precisamente él, que se ha forrado con el cliché de isla de excesos y vicios que entre todos han construido. El que se quejó fue el pueblo, los votantes, que han relegado a la derecha a la oposición, en las últimas elecciones. Siguen teniendo el dinero, pero ya no podrán hacer y deshacer a sus anchas. La autopista, quedará, para siempre, como la herida de una isla mágica que está pidiendo a gritos que la respeten por tierra, mar y aire.

Entrevistar

Martes, 10 de julio de 2007

Dice Juan Cruz en su web: «En las entrevistas uno ha de ser humilde y receptivo, y no ha de traslucir ante el lector las impresiones fugaces que se haga de las personas. Una entrevista nace de una relación de lealtad. La deslealtad se paga con el olvido». Totalmente de acuerdo contigo, AMIGO. ¡Qué sabio, Juan Cruz! Y como disfruté en la presentación de su «Ojalá Octubre», en Barcelona.

Juan es uno de los mejores entrevistadores que he conocido jamás. Por su curiosidad respetuosa, por su capacidad de saber escuchar lo justo, preguntar lo preciso y radiografiar hasta la médula a sus interpelados. Es generoso, detallista, un eterno buscador de felicidad y emociones. Todo eso se transmite en sus textos para EL PAIS que son puro amor al periodismo.

Lo de entrevistar es una de las cosas más difíciles con las que me he encontrado en la vida. Yo no soy un periodista, así que tengo algo parecido a una excusa en mi programa. Yo soy un anfitrión. Soy un «climatizador» (debo crear un clima confortable y transmitirlo). Puedo decir, orgulloso, que guardo una excelente relación con todos los personajes que han pasado por mi mesa. En algún caso, se han convertido en amigos. Es uno de los patrimonios que me quedarán el día que me retire.

Un entrevistador, nunca debe creerse más importante y listo que el entrevistado. Jamás. Todo el mundo tiene algo que aportar al espectáculo. Todos somos complementarios y nos necesitamos. Un entrevistador debe mirar a los ojos de su acompañante. Debe escucharle y olvidar los papeles. Y el entrevistado, el visitante, debe entender que no es de recibo mostrarse cerrado y desconfiado. Para eso quédate en casa. Una entrevista televisiva es un espectáculo de la palabra, servido por dos personas. Repito: dos personas. Lamentablemente no siempre se cumple, pero resulta apasionante intentarlo cada noche y persistiré en el intento. Siempre buscando la gran entrevista, como los surferos esperan la gran ola.

Calores y colores

Lunes, 9 de julio de 2007

Suena «My sharona» en mi Ipod. (Gracias Ramon por los Bilboard. Va a ser la música de mi verano). Éxitos de los setenta y ochenta. Cuando las canciones parecían de verdad. Unos niños pesadísimos, que hablaban gritando, me han dado el viaje en avión. Lo más seguro es que vivan en una casa grande y por eso gritan. Los primeros mosquitos de la temporada, ya están esperándome. Los echaba de menos. He comido en una taberna vasca y me han invitado por la cara. Por mi cara, claro. El bar estaba invadido por la promoción del día: especial San Fermín. La cadena Cuatro hace un despliegue por todo lo alto. He visto el encierro en diferido. ¿Dónde andarán Mikel Urmeneta y los suyos? Por mucho que imagine, no podré igualar la realidad. Mikel siempre desborda la realidad. Todavía me acuerdo de su paso por el programa. El comentarista de La Vanguardia, Víctor Amela, destacó el ambiente de amigos y siempre sorprendente de aquella visita. Así fue y así lo recuerdo. Por cierto, que dice Amela que nos vio desde México. Nos consta que nos siguen desde allá. Un abrazo enorme y transoceánico.
Feliz verano
Sube un viento caliente de África. Será lo único que viene de África y no se encuentra con la puerta de occidente en las narices. Ya estoy de vacaciones. Antes de irme, me di un capricho: grabé una conversación de casi dos horas con Pepe Rubianes. ¿Por qué? Por placer y por necesidad. Quería hacerlo, podía hacerlo y lo hice. Con la ayuda de mi excelente equipo, por supuesto. La charla queda en la nevera. Ya veremos… (Mira, ahora suena «Do you think I’m sexy» de Rod Stewart).

Zapatero da la campanada y renueva cuatro ministerios, mientras el PP sigue sin salirse de su guión apocalíptico. Carme Chacón, Bernat Soria… Suenan bien. El investigador valenciano es un crack. Lo conocí hace años en la entrega de unos premios Turia. Veía el programa y le gustaba. Me pareció agradable y cercano. Un ministro que ríe, que nunca creyó entrar en política pero que arrima el hombro para hacer en lugar de lamentar. Eso es lo que pedimos exactamente a un gobierno: que haga cosas. A la oposición ya no le pedimos nada.

¿Y ahora qué?

Lunes, 2 de julio de 2007

Pues ahora a descansar un poco. Sólo un poco, no vaya a ser que el cuerpo se acostumbre y nos olvidemos que lo nuestro es trasnochar. Eso es lo que he hecho durante los últimos dos años y eso es lo que pienso seguir haciendo. Porque seguimos pensando que nuestro proyecto de programa nocturno de entretenimiento sigue vivo y coleando. Puedo entender que a Antena3 ya no le conviene un programa así , pero los que me conocen saben que soy bastante obstinado y que, por lo tanto, el barco sigue en alta mar esperando un nuevo puerto donde amarrar y volver a montar la fiesta. Ahora, mi «cadena» es EL TERRAT. Y mi gente. Toda la que quiera seguir a mi lado y yo pueda conservar para afrontar nuevos retos. Nuestra intuición y experiencia y -sobretodo-, cerca de un millón de espectadores, son más que motivos para seguir adelante, buscar nuevos horizontes. Es nuestro oficio y no vamos a traicionarlo a estas alturas de la película.
Levitando
Mientras mi cuerpo se adapta a los nuevos horarios (cosa nada fácil por cierto), recojo toneladas de cariño. Los correos y mensajes me vuelven a recodar que soy un afortunado. Una seguidora me decía la semana pasada al salir del plató : «no importa a que cadena vayáis. Yo vendré aquí». Eso es fidelidad y nosotros lo reconvertimos en responsabilidad y trabajo. Un abrazo inmenso para todos mis compañeros de «Bf». Repito lo que les dije a todos: son el mejor equipo de televisión con el que he trabajado nunca. Me han enseñado cada día a ser mejor. Y en eso estamos.

En estos momentos no hay ni un solo amago de rencor o enfado con nada, ni con nadie. En absoluto. El pasado se diluye dejando los buenos recuerdos y el futuro es un aliciente enorme y atractivo en el que ya estamos trabajando hace semanas. Pronto podremos dar más detalles. Un avance: hay cuerda para rato.

Ver más