Gracias equipo

Miércoles, 30 de septiembre de 2015

Dice Ferran Adrià que no hay que hablar en términos de «tengo un equipo» y agradecer a todas esas personas que te apoyen. Eso es egocéntrico e inexacto. «Yo no tengo equipo porque SOY parte del equipo», añade. Me gusta y me hago mías sus palabras para hablar de toda la gente (fantástica, entregada, buenos profesionales) que han hecho posible el rodaje de nuestra primer peli «El pregón».

Nos hemos pasado seis semanas juntos, trabajando doce horas diarias. Eso, o te une o te destruye y ha pasado lo primero. Me gusta considerarme parte de ese equipo, si me aceptan, y pensar que gracias a que el engranaje humano ha funcionado a la perfección, hemos podido asumir un reto de tales proporciones. Muchas de los compañeros llevan un montón de pelis a sus espaldas, pero para mi todo era nuevo, difícil, exigente y desconocido. Por eso recordaré siempre y lo recordaré emocionado que me hayan ayudado a normalizar tanta presión y convertirla en comedia, en cine, en oficio, en no sé cuántas cosas… Eso es lo que quería decir, sin saber todavía como quedará la peli, cómo será recibida y esas cosas. Ahora la experiencia, la gente y el agradecimiento.

Equipo de 'El pregón'

La película

Jueves, 17 de septiembre de 2015

Cuando ruedas doce horas diarias durante seis semanas, cuesta mucho resumir. Todo es intensidad, experiencia, reto, compañerismo… Muchas cosas. Todas buenas. Agotadoras pero inolvidables. El lunes iniciamos la última semana en Proverzo que en realidad es Santa Pau donde estuve hace veinte años. Un pueblo precioso, medieval, con gente maravillosa que son un personaje más de la peli. No se me ocurre un sitio mejor para debutar. «El pregón» ya es un realidad, todavía inacabada, que nos envuelve, nos obsesisona y nos divierte.

Cuanto mayor te haces, más calor tienes

Miércoles, 15 de julio de 2015

Es así, aunque no queramos reconocerlo porque eso lleva implícito reconocer que te haces mayor, más viejo.
Cuando era pequeño no me daba cuenta de nada y, en verano, podía jugar en la calle hasta deshidratarme. Ahora, busco más el aire acondicionado que el wifi. Con eso lo digo todo. El calor me embrutece, me cabrea, me nubla… Yo creo que soy peor persona. Me puse a pintar en plena ola de calor y me salió un ojo dentro de unas llamas. «Ojete calor», dijo alguien en Instagram. Bien visto. (Luego en invierno nos quejaremos del frío. No nos gusta nada)

Ojo

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