Durante el proceso de transformación para la comedia, se pasa por los territorios del terror. Los extremos se tocan.

Durante el proceso de transformación para la comedia, se pasa por los territorios del terror. Los extremos se tocan.

Este domingo empiezan las emisiones de 'Nadie Sabe Nada', en la SER. A eso de las siete de la tarde. Vamos a hacer el programa encima del ala de un avión, con la ayuda de cientos de sugerencias que los oyentes ya han enviado y confiando en nuestras cabezas. Cada uno con la suya. Berto Romero y un servidor y eso tan curioso que llamamos «improvisación».
La improvisación es un pequeño monstruo que llevamos en nuestro interior y que normalmente nos hace decir cosas que ni sabíamos que pensábamos. Ya podemos decir que somos adictos a eso, a lo que supone y a las risas que nos proporciona. Ojalá la gente se lo pase tan bien como nosotros. Volver a la radio es siempre emocionante. Gracias a la SER por apostar y al humor que, como siempre, nos protege.

«Lo que hay que hacer es hacerlo». Esta frase que parece una perogrullada (y lo es) se escucha a menudo en los últimos días de ensayo de cualquier función. Has preparado, has previsto, has planificado pero lo que de verdad se echa de menos y se espera, es la reacción del público. El jueves estrenamos «Nadie Sabe Nada» con Gomaespuma. Irá bien. Seguro. Te lo digo yo que he trabajado de «Subdirector» como ellos mismos me han rebautizado. ¡Vaya tíos!

Orgullo y placer. Orgullo por haber pensado algo con Berto que nos supera a nosotros mismos y puedan utilizar otros compañeros. El placer es que esos compañeros sean los Gomaespuma. ¡Míticos! Y en eso estamos. Preparando otra ceremonia de improvisación y complicidad que se verá y se gozará a partir del próximo día 6 de junio en el Calderón de Madrid. «¿El estadio?» me pregunta un taxista. «No. De momento el teatro». Todo se andará.
