Warholiano

Miércoles, 12 de octubre de 2011

Si te gusta el arte y estás en Nueva York, acabas adoptando a Andy Warhol como un santo laico de la religión de los estetas. Es omnipresente.

El artista del pelo blanco me persigue por todas partes. Me mira desde una foto en la habitación del hotel, me espera en los libros de arte a la venta, su nombre cuelga de las pancartas de Union Square. Estuve en Whasington y visité, como no, una exposición de Warhol.

Si existiera una posibilidad de que el fallecido leyera estas líneas (cosas más raras se han visto) aquí le dejo el retrato que me gustaría. No soy Mao, ni Marilyn, ni todo lo contrario pero por pedir que no quede.

Warholiano

La mancha de aceite (americana)

Lunes, 10 de octubre de 2011

Viernes por la noche. San Francisco, USA. Un hombre agarrado a su bandera y a sus ideales, está dando explicaciones a un reportero. La calle principal de la ciudad está cortada por unas doscientas personas. Me acerqué a ver qué decían, cómo eran.

Los «indignados» americanos se mueven con rapidez, las adhesiones van llegando y el movimiento cuenta con la complicidad de la mayoría de ciudadanos. Muchos de ellos hacen sonar sus cláxons cuando pasan al lado de la concentración. La policía se mantiene al margen, no como en Nueva York donde son más de «porra floja». Era emocionante vivir todo esto en una ciudad como San Francisco, tan simbólica en los años sesenta.

Hace diez años que los Estados Unidos pierden dinero y credibilidad en Afghanistan. Pero hay más, mucho más. La gente está harta de pagar los platos rotos del banquete capitalista y comprobar como los culpables se van de rositas. Obama lo sabe e intenta mover sus fichas que normalmente se estrellan contra el muro republicano. (Tendría que vivir dos años aquí para entender solo un poco de como va el sistema político).

La indignación es una mancha de aceite que se extiende y se extiende por muy grande que sea el país. Hay indignación para todos.

La mancha de aceite (americana)

La cuestión es no parar

Jueves, 29 de septiembre de 2011

Nueva York, mala ciudad para descansar, buena ciudad para empaparse de todo y coger en un par de días su ritmo endiablado. Eso me gusta. Es curioso como puedo ver más cosas aquí en unas semanas, que todo un año en Barcelona.

Una de las sorpresas ha sido el descubrimiento de Israel Galván, un bailarín de flamenco que rompe todo los esquemas, los reinventa, te atrapa.



Por ahí andaban los Gomaespuma con su nuevo proyecto televisivo. Luego me confabulé de nuevo con mi amigo y cómplice pictórico Mikel Urmeneta. ¡Qué gozada! Solo puedo decir que nos reunimos para pintar en una antigua sinagoga, propiedad de un español y que el tema que escogimos fue «la crisis en España». Muy pronto, más noticias.

Las ideas y las ganas atraen a la gente. Rocío, una andaluza que estudia documentales en Los Angeles, junto a Dario y Nico rodaron toda la jornada. Al día siguiente, contacté con Jordi Graupera por recomendación de Jordi Évole. Gran conversador y muy bien «amueblado», que colabora con La Vanguardia y Rac 1, mientras acaba su doctorado de filosofía. Hablamos de España, de Europa, con la libertad y la perspectiva que da la distancia.

La agenda va cargada. «Billy Elliot el musical«, me pareció billante, aunque nunca me acabé de «creer» los musicales. Y, mientras tanto, conectado a Twitter, descubriendo el 15M americano en Wall Street (ya empiezan a concentrarse los jóvenes) y disfrutando del hervidero neoyorquino que se aleja del verano para ir entrando en el frío otoño. Aunque aquí, lo único frío que hay es el clima.

La cuestión es no parar

Las Américas

Miércoles, 28 de septiembre de 2011

Sorpresas me da la vida. Una tarde, me vi presentando un monólogo para «Window to Spain«, una bonita iniciativa en New York que intenta acercar la cultura española a los norteamericanos.

Nos concentramos en el Bar Basque que dispone de una pantalla gigante justo en la plaza de enfrente. Tú estás cenando y puedes ver la televisión como nunca la has visto. Así es como funciona la cosa.

Nosotros mandamos un monólogo inédito que grabamos en las últimas semanas de BFN. Fue una tarde muy curiosa, rodeados de decenas de jóvenes españoles que están en la ciudad por diversos motivos.

Agradecí que se incluyera la desprestigiada televisión en un menú audiovisual y alerté sobre los peligros de llamar «Window to Spain» a la idea. «Actualmente, tal como están las cosas en España, más de uno se lanzaría por esa ventana». Risas, unos vinos, buenos amigos, contactos y una extraña sensación de estar en casa sin estarlo.

Las Américas
Las Américas
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