Tito Vilanova y Abidal

Jueves, 10 de enero de 2013

Hay hombres que son lecciones de vida en sí mismos. Por lo general suelen ser gente modesta que rehúye esa condición. Si pudieran, serían invisibles. Solo trabajarían en lo que les gusta e intentarían ser felices, alejados de los focos de atención. Como todos, como la mayoría. Pero eso no puede ser, porque el destino les ha reservado un papel ejemplarizante e inspirador. La vida les ha puesto retos que parecen trampas. Me emocionan ese tipo de personas y hay muchas más de las que creemos. Lo que sucede es que solo trascienden los casos más populares o mediáticos. Bueno, no pasa nada. Eso no resta un ápice de importancia.

En el FC Barcelona hay dos casos dignos de estudio: Tito Vilanova y Eric Abidal. Dos hombres perseguidos por enfermedades a las que plantan cara con humanidad, trabajo, esperanza y mucha normalidad. Es tan fuerte lo que están viviendo, como importante lo que están transmitiendo. Posiblemente sean las dos personas más queridas en Catalunya en estos momentos. Y no es la pena la que mueve todo ese cariño. Es la admiración. En un mundo tan exagerado, caótico, exacerbado e interesado como el del fútbol, Vilanova y Abidal nos ponen frente a la verdad más absoluta. Su lucha es la lucha de todos. Una lucha compartida, sincera y reconfortante, ya seas del Barça o del Racing de Santander. Quizá el mundo no esté tan mal como nos creemos.

«El Berenjenal» en Interviú.

Las banderas siguen colgadas

Miércoles, 9 de enero de 2013

En Catalunya, muchas banderas siguen colgadas. Antes, la población enseñaba su lengua de trapo identitaria en los balcones de las casas, que son como las caras de los edificios. Se colgaba la senyera antes del 11 de septiembre y luego se quitaba y se guardaba hasta el próximo año. Ahora no se quita y ahí hay un mensaje claro. No importa si no lo quieres ver o te molesta o lo que sea. Está ahí y nadie puede prohibirlo. La bandera que aguanta día y noche, llueva o haga sol, está diciendo que, en épocas de naufragio, la gente se agarra a sus sentimientos más profundos. Son un desafío, un llamamiento al entendimiento, a nuevas cotas de futuro y de autogestión. Luego están los políticos para complicarlo y envenenarlo todo pero pueden estar seguros de que los que viven en este piso lo tienen muy claro. ¿Qué vamos a hacer?

«Fotodiario» en El Periódico

Banderas colgadas

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Vida de un buscador de comedia

Lunes, 7 de enero de 2013

«Hay que respetar a los veteranos, hay que respetar a los veteranos…» No dejo de repetírmelo nunca. Como un mantra. Quizás sea porque voy camino de esa veteranía. La verdad es que siempre he pensado así. Y el tiempo me da la razón.

He disfrutado de lo lindo con el nuevo libro de Romeu por su verdad, su sensibilidad y su honestidad. Un dibujante, dibujando y explicando su vida. Romeu es un veterano que empezó con las revistas satíricas cuando eso era algo muy jodido de sacar adelante. La sombra alargada del franquismo lo enfangaba todo. Pero se rodeó de gente como él (unos locos entrañables) y se metió en mil líos. Contemporáneo de Perich, de Vázquez Montalban, unos genios… Ha sido guionista de televisión, escritor, ha publicado «Miguelito» durante treinta y tres años en EL PAIS, que se dice pronto. Y no solo eso: le han perseguido las enfermedades y los quirófanos y lo ha superado todo. ¿Cómo? Pues porque ha cabalgado a lomos de la ironía que es como un sedante o una vacuna y ahora ha decidido contarlo todo.

Es un tipo de libro que suele publicarse en Estados Unidos o en Francia por eso tiene mérito hacerlo en este país donde la memoria es tan frágil y los veteranos se diría que no cuentan. Mentira. Todos venimos de ellos y respetarlos es una obligación y un placer. Y mi enhorabuena a la editorial ASTIBERRI.

'Ahora que aún me acuerdo de todo'

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