Las vacaciones

Martes, 2 de octubre de 2012

Las vacaciones se van casi tan rápido como llegan. Y se van con maleta como uno se va de viaje. En este ferry, las maletas (¡ay, si hablaran, con lo que han visto!) se amontonan ante una foto que hace las veces de paisaje. Es la escenografía del traslado. De aquí para allá. Un mar con arañazos negros que son las huellas de goma que los equipajes van dejando en su deambular. Huellas de goma. Muescas de cientos y cientos de pasajeros que decidieron buscar un lugar mejor para pasar el calor.
Porque, ya que hay que sudar, qué mejor que hacerlo cerca del mar. Eso, mientras se pueda, claro. Cada año te dicen «ha venido menos gente» en los lugares de veraneo, pero tú sigues viendo demasiada gente.

«Fotodiario» en El Periódico

Las vacaciones

La esperanza de saber, algún día, quién es realmente Esperanza

Jueves, 27 de septiembre de 2012

Dice Esperanza Aguirre que se marcha, que deja la primera y la segunda línea políticas. Argumenta temas de salud y temas personales. Nada que objetar, tan solo un deseo de mejora, faltaría más. Pero… algo no cuadra. El último gesto, driblando a todo, incluso a su partido, me confirma lo que siempre he sentido al verla y escucharla: no sé exactamente quién es. ¿Cuántas Esperanzas hay? Recuerden que la descubrimos metiendo la gamba con Pablo Carbonell en aquel añorado «Caiga quien caiga». Semana sí, semana también.

Parecía que le faltaba un hervor, pero luego ha sido ella la que ha hervido a los madrileños con una carrera siempre ascendente y una gestión disfrazada de populismo aunque preñada del más beligerante neoliberalismo. La derecha de la derecha. Privatizar, afear a los periodistas que no hacen lo que ella quiere, abroncar manifestantes, seducir a sospechosos inversores de casinos y un larguísimo etcétera de rasgos inequívocamente absolutistas, nos han alegrado un montón de días a los humoristas de este país. Pero…

Una mañana proclamaba off the record su odio a los arquitectos y por la tarde, aparentemente arrepentida, reconocía que «había dicho un montón de tonterías». ¿Nos la creíamos? ¿Lo hacemos ahora? ¿De verdad que se va a quedar callada con la que está cayendo? Su distancia abismal respecto a la cúpula de su partido no parece que vaya a sumirla en el silencio. A mí lo que me parece es que va a coger carrerilla. Aunque, como he dicho, no lo sé. Y, pensándolo bien, lo peor que le puede pasar a un político es que no te lo creas ni cuando dice que hoy hace sol.

«El Berenjenal» en Interviú.

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