
A ver si es que voy a estar obsesionado, pero el otro día en el aeropuerto de Barajas, se me apareció ésta cara en el escaparate de una librería. No me digan que no es clavado a Robert de Niro. No puedo aguantarle la mirada. Pruébenlo. Parece que ve en tú interior. Nada. Hice una foto y me comporté como si nada.
Otra vez de Niro
Muchachito
El instinto falla pocas veces. O el olfato. Recuerdo que la primera vez que escuché a Muchachito me pilló por el estómago y por los pies. No había escuchado una cosa igual. ¿Quién demonios era aquel tipo con sombrero, guitarra y un bombo con faros de coche?
Marc Parrot le había producido su primer disco. Una especie de rumba-funkie-rock. Un gitano sin ser gitano. Muchachito se ha forjado en los bares. «Una vez se me quedó un tío borracho, pegado a la pierna con la que le daba al bombo».

Lo ha visto todo y lo tiene muy claro: risa, fiesta, música y amistad. Te da unos abrazos largos que cargan las pilas. Le importa un huevo la crisis discográfica. Se ha montado su sello, gira por ahí, la lía y mueve un batallón. La crítica (odioso concepto), ya se ha rendido a su talento.
Creo que lo mejor de Muchachito, su bombo y su infierno, está por llegar. Él juega en otra liga: la de los músicos de verdad. Y la verdad, es que hay muy pocos.
Retratar la tele
Me viene Joan Grau, uno de los subdirectores del programa y me dice «mira, anoche estaba viendo la tele e hice estas fotos». Digo: «¡Qué guapo!». Como si fuera lo más normal del mundo retratar la tele que estás viendo.

Tengo que recordarle a Joan que con el vídeo puedes capturar imágenes. Aunque pensándolo bien, soy el menos indicado porque me paso el día retratando todo lo que se menea. La que más me gusta es la de payaso «electrónico». La nariz blanca de flash es un hallazgo. Las mejores cosas, siempre salen por casualidad.
Robert de Niro

Todos tenemos un doble, dice la leyenda. El de Robert de Niro, vive en Buenos Aires, se dedica a la pintura y pasa sus horas en la plaza Julio Cortázar de Palermo Soho. Es el doble de Robert y, más concretamente, en la película «El corazón del ángel» y con el pelo blanco. Ya sé que estoy obsesionado con el «abogaaaaaaado», pero no me negarán que tiene su cosa.
Me quedé un buen rato mirándole, pero dio vergüenza pedirle un retrato en buenas condiciones. Nunca seré un buen fotógrafo, porque me falta morro. Me limito a robar, a capturar, escondido detrás de una botella de agua o de un café.
Película en Argentina

Ya puedo decir que he rodado una película en Argentina. Claro que me la he tenido que rodar yo mismo con pocos medios, la verdad. Es que es llegar a las cataratas de Iguazú y no sabes lo que te pasa. Empiezas a ver planos por todas partes. Selva, lluvia, ruidos… Y encima no te conocen que eso es lo mejor.
Pasé el fin de año con cuarenta. Con cuarenta grados. Estoy convencido de que el 2008 nos llevará a las puertas de Hollywood. Solo tienes que coger un avión y plantarte en Hollywood. Será por puertas.
Ya estamos aquí. Ya hemos vueeeeeeeeeeeelto.