No pasen nunca toda una noche dentro de un archivador. Si les dicen que no pasa nada, no se lo crean. Nosotros lo hicimos y, oye, nunca más.
No pasen nunca toda una noche dentro de un archivador. Si les dicen que no pasa nada, no se lo crean. Nosotros lo hicimos y, oye, nunca más.
Con el que sales de fiesta, te lo pasas en grande y luego no te acuerdas de nada. Tu quedas «perjudicado» pero él más.
Pues Berto ha cumplido los cuarenta. Ahí está el tío como si nada. Según dijo: «no tiene mérito lo de cumplir años. Van llegando. Solo tienes que sobrevivir y vas cumpliendo». Hombre, vale, pero lo queríamos celebrar en el polígono del amor.
Por eso le regalé una de esas cosas que hago yo. Escogí una de las cientos de fotos que puedo llegar a tener del muchacho (es lo que tiene llevar siempre la cámara encima) y la combiné con una obra mía. Ya he dicho alguna vez que mi faceta artística, modesta pero intensa… casi obsesiva, tiene sentido cuando la regalo a los amigos. Y así fue.
Felicidades Berto.
Como se pueden imaginar, no resulta fácil trabajar con un zombi. Al contrario. Pepe es un tipo simpático pero tiene algo de torpe, de errático y de imprevisible que lo hace interesante y temible al mismo tiempo. He compartido pantalla con todo tipo de colaboradores, pero nunca creí que lo haría con un muerto viviente.
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais.