31 grados

Martes, 24 de julio de 2007

Dejo mi aislamiento por unas horas y paso por Barcelona, camino de Madrid. Se acerca la noticia que todos estamos esperando: la continuidad de nuestro programa en otra cadena. Ya quedan pocas horas… Mientras tanto, la ciudad se achicharra y se apaga. Pero se apaga de verdad, porque se ha ido la luz y se ha quedado a oscuras. Un pedazo de avería de esas que les gusta a los periodistas. La radio vuelve a jugar un papel importante y va informando de lo que sucede. Mejor eso, que quedarse una hora colgado al teléfono de Fecsa Endesa que , como es habitual, indica que «espera que todo se solucione en breve». Lo mismo que dijo Kofi Annan, cuando dejo la ONU. Los apagones, dejan siempre en bragas a la modernidad. De repente recordamos nuestra vulnerabilidad y empezamos a buscar velas por todos los cajones. Y ya sabemos que en los cajones, suele haber de todo menos velas.

Yo, por si acaso, me he quedado en casa toda la mañana aplatanado. Compruebo que los de el jueves ya tienen operativa la web que había sido silenciada. La portada es cojonuda: Leticia de flor y Felipe de abeja apunto de fertilizarla. Punto y final para la polémica y las ventas de la revista que, a buen seguro, se van a disparar. Dicen que hasta se subasta la portada «maldita» en el e-bay. Si quieres dar importancia a algo, prohíbelo.

Me cruzo con un tío por el paseo de Gracia que me pregunta con complicidad: ¿Qué tal el ocho? ¡El ocho! Como soy muy educado, le digo que bien, muy bien. La verdad es que me gusta el número, pero desconocía que eso era de dominio común. La ciudad es más mestiza que nunca. Barcelona ya es , en toda regla, un destino turístico de primer orden. A mi eso me gusta. Siento algo parecido al orgullo. Orgullo de ciudad. Cuando veo que un turista consulta un mapa, pienso que se siente atraído por algo que yo quiero y, eso, no deja de ser bueno. ¿Se puede querer a una ciudad? Pues sí. La ciudad como escenario silencioso. Como el decorado de nuestras vidas.

Me he comprado Rayuela de Cortázar para saborearla en las tardes sofocantes. Me he leído «Plataforma» y la verdad es que me ha decepcionado un poco. Compro papel. Hay muchas cartas por escribir y todavía más dibujos por nacer.

Sufrimiento ibicenco

Martes, 17 de julio de 2007

Una extraña maldición, persigue a Eivissa desde hace tiempo. El año pasado fueron las autopistas y, este verano, le toca el turno al chapapote. Ya sabrán que un carguero embarrancó incomprensiblemente a la salida del puerto y se vino abajo como un juguete roto y maloliente, impregnándolo todo de fuel. El viento, que soplaba de levante, puso el mar en ebullición (como cabreado) y otra vez a sufrir. Lo que se ve en la foto, es una tranquila cala invadida por una especie de churros de papel absorbente que se impregnan de lo viscoso. Parece una tontería, pero funcionan.
Chapapote
En otro orden de cosas, me chocó leer que un importante empresario de la noche, se quejaba en una revista de «cómo había cambiado la isla». Se quejaba precisamente él, que se ha forrado con el cliché de isla de excesos y vicios que entre todos han construido. El que se quejó fue el pueblo, los votantes, que han relegado a la derecha a la oposición, en las últimas elecciones. Siguen teniendo el dinero, pero ya no podrán hacer y deshacer a sus anchas. La autopista, quedará, para siempre, como la herida de una isla mágica que está pidiendo a gritos que la respeten por tierra, mar y aire.

Calores y colores

Lunes, 9 de julio de 2007

Suena «My sharona» en mi Ipod. (Gracias Ramon por los Bilboard. Va a ser la música de mi verano). Éxitos de los setenta y ochenta. Cuando las canciones parecían de verdad. Unos niños pesadísimos, que hablaban gritando, me han dado el viaje en avión. Lo más seguro es que vivan en una casa grande y por eso gritan. Los primeros mosquitos de la temporada, ya están esperándome. Los echaba de menos. He comido en una taberna vasca y me han invitado por la cara. Por mi cara, claro. El bar estaba invadido por la promoción del día: especial San Fermín. La cadena Cuatro hace un despliegue por todo lo alto. He visto el encierro en diferido. ¿Dónde andarán Mikel Urmeneta y los suyos? Por mucho que imagine, no podré igualar la realidad. Mikel siempre desborda la realidad. Todavía me acuerdo de su paso por el programa. El comentarista de La Vanguardia, Víctor Amela, destacó el ambiente de amigos y siempre sorprendente de aquella visita. Así fue y así lo recuerdo. Por cierto, que dice Amela que nos vio desde México. Nos consta que nos siguen desde allá. Un abrazo enorme y transoceánico.
Feliz verano
Sube un viento caliente de África. Será lo único que viene de África y no se encuentra con la puerta de occidente en las narices. Ya estoy de vacaciones. Antes de irme, me di un capricho: grabé una conversación de casi dos horas con Pepe Rubianes. ¿Por qué? Por placer y por necesidad. Quería hacerlo, podía hacerlo y lo hice. Con la ayuda de mi excelente equipo, por supuesto. La charla queda en la nevera. Ya veremos… (Mira, ahora suena «Do you think I’m sexy» de Rod Stewart).

Zapatero da la campanada y renueva cuatro ministerios, mientras el PP sigue sin salirse de su guión apocalíptico. Carme Chacón, Bernat Soria… Suenan bien. El investigador valenciano es un crack. Lo conocí hace años en la entrega de unos premios Turia. Veía el programa y le gustaba. Me pareció agradable y cercano. Un ministro que ríe, que nunca creyó entrar en política pero que arrima el hombro para hacer en lugar de lamentar. Eso es lo que pedimos exactamente a un gobierno: que haga cosas. A la oposición ya no le pedimos nada.

¿Y ahora qué?

Lunes, 2 de julio de 2007

Pues ahora a descansar un poco. Sólo un poco, no vaya a ser que el cuerpo se acostumbre y nos olvidemos que lo nuestro es trasnochar. Eso es lo que he hecho durante los últimos dos años y eso es lo que pienso seguir haciendo. Porque seguimos pensando que nuestro proyecto de programa nocturno de entretenimiento sigue vivo y coleando. Puedo entender que a Antena3 ya no le conviene un programa así , pero los que me conocen saben que soy bastante obstinado y que, por lo tanto, el barco sigue en alta mar esperando un nuevo puerto donde amarrar y volver a montar la fiesta. Ahora, mi «cadena» es EL TERRAT. Y mi gente. Toda la que quiera seguir a mi lado y yo pueda conservar para afrontar nuevos retos. Nuestra intuición y experiencia y -sobretodo-, cerca de un millón de espectadores, son más que motivos para seguir adelante, buscar nuevos horizontes. Es nuestro oficio y no vamos a traicionarlo a estas alturas de la película.
Levitando
Mientras mi cuerpo se adapta a los nuevos horarios (cosa nada fácil por cierto), recojo toneladas de cariño. Los correos y mensajes me vuelven a recodar que soy un afortunado. Una seguidora me decía la semana pasada al salir del plató : «no importa a que cadena vayáis. Yo vendré aquí». Eso es fidelidad y nosotros lo reconvertimos en responsabilidad y trabajo. Un abrazo inmenso para todos mis compañeros de «Bf». Repito lo que les dije a todos: son el mejor equipo de televisión con el que he trabajado nunca. Me han enseñado cada día a ser mejor. Y en eso estamos.

En estos momentos no hay ni un solo amago de rencor o enfado con nada, ni con nadie. En absoluto. El pasado se diluye dejando los buenos recuerdos y el futuro es un aliciente enorme y atractivo en el que ya estamos trabajando hace semanas. Pronto podremos dar más detalles. Un avance: hay cuerda para rato.

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