Basuras y ventiladores

Sábado, 26 de enero de 2013

España huele a basura sin recoger. Literalmente en algunos casos (las huelgas de los servicios de recogida) y metafóricamente en otros. En el primer ámbito, paciencia y narices cerradas. ¡Qué pestazo! En el segundo, impaciencia. Impaciencia y urgencia por que salga toda la porquería de una vez y nos hagamos una idea del iceberg de corrupción que ha hundido el barco llamado España. Vaya imagen internacional estamos dando. A este paso no nos van a comprar ni un coche usado. Los Bárcenas, Ignacio González, Duran i Lleida y compañía (como últimos fichajes de una lista vergonzosa que se renueva cada día) están viendo como los ventiladores esparcen sus sospechosos currículos y los de sus partidos. Claro que todo el mundo dice que no ha hecho nada. Como los niños. «¿Qué has hecho, Manolito?». «¿Yo? Nada». Y el gato saludando desde el interior del microondas.

Decía Esperanza Aguirre (la mujer que se va pero no se va) que ella no es «nadie para opinar sobre los casos de corrupción». Ah, ¿no? Pues nosotros sí. Los que pagamos nuestros impuestos tenemos todo el derecho del mundo. Somos espectadores. Ahora veremos si el sector de nuestros representantes sabe tomar nota y crear vertederos para tanta basura, lejos de las sedes de sus partidos.

P.D.: ¿Qué creo yo? Pues que no lo harán. Lo dijo Einstein: la estupidez humana es infinita.

«El Berenjenal» en Interviú.

Sol de colesterol

Martes, 22 de enero de 2013

En aquel restaurante sabían cómo «hacerme daño». Me sirvieron todo lo que no me conviene bajo la apariencia de un cálido sol amigo. Es cierto que fui yo y solo yo el que pedí aquel plato, pero de ahí a esta seductora e iconográfica presentación… Por si no se ve claro, matizaré que el núcleo está formado por un huevo frito en aceite de oliva (XL, según especificaba) y dos trozos de foie ligeramente pasados por la sartén. Como eso irradia mucha energía, ésta se manifiesta en forma de patatas fritas caseras como las de antes. No sabía si comérmelo o llevármelo a casa. Hice lo primero y lo que me llevé, como era de esperar, fue un reconfortante arrepentimiento bañado en colesterol.

«Fotodiario» en El Periódico

Sol de colesterol

Cabreados

Viernes, 18 de enero de 2013

Entro en un bar a las ocho de la mañana para beberme cuatro cafés. Lo que sea para despertar. Me recibe una acalorada discusión entre clientes. Todos a grito pelado. Bueno, en realidad no es ninguna discusión porque están todos de acuerdo. Se trata de una, digamos, exposición airada de argumentos. Una rajada matinal, vamos. «Decían que iban a arreglarlo todo y ¿qué han hecho, eh? ¡Decidme qué han hecho!», pregunta retóricamente un señor mayor, blandiendo su muleta. «Se han arreglado ellos. Para nosotros, nada de nada», remata un agricultor, bocata en mano. «Como siempre», remacha otro. Sube el tono: «¡¡¡Ladrones!!!». «Eso, eso, ¡¡¡ladrones!!!». Recuerdo que son las ocho de la mañana y el propietario del bar me mira como diciendo: «Pues así todo el día y esto solo acaba de empezar».

Salgo del hemiciclo e intento encarar el día. Hace mucho tiempo se definía al español medio como un hombre bajito, moreno y cabreado. Yo diría que hemos vuelto a la antigua definición y por la puerta grande. Lo de bajitos es el peso de la paciencia que cargamos y morenos… bueno, estamos negros con la situación. Resumiendo: todos cabreados y todo el rato. A la que nos pinchan un poco.
P.D.: el tema de conversación era «el Gobierno actual», pero tiene múltiples aplicaciones. Prueben y verán.

«El Berenjenal» en Interviú.

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