Tuit de medianoche

Miércoles, 19 de diciembre de 2012

Estreno de Nadie Sabe Nada. Estoy volviendo a casa. Me lo he pasado bien en el escenario. Ha venido el público y muchos amigos. Más que nunca. El estreno con más cariño que recuerdo. Gente que quiero y que admiro. Siento que el esfuerzo tiene esta maravillosa recompensa. La risa, la comedia, que tanto me ha dado, vuelve a tenderme la mano. Gracias a todos.
Pd: no he cenado. ¡Y que más da!

Tuit de medianoche

Cuatro mitos

Martes, 18 de diciembre de 2012

(Foto «tomada prestada» de Twitter)

Ahí están. Cuatro mitos del humor norteamericano. Juntos suman toneladas de incorrección y miles de horas de vuelo en escenarios, galas, programas de televisión, películas y lo que se tercie. Williams, Crystal, Martin y Chase. Tan serios, tan locos.

Soy un poco mitómano, lo reconozco. Creo que este oficio es tan bonito y a la vez tan exigente, que los veteranos me ponen la piel de gallina. Son corredores de fondo que han llegado a la madurez, a lomos de su pasión. Eso hay que valorarlo y aplaudirlo. Y eso es lo que hago: me pongo de pie y digo «Bravo!!!». (Aunque Chase se ha engordado y tendría que volver a la dieta).

Williams, Crystal, Martin & Chase

Camerinos

Viernes, 14 de diciembre de 2012

Lo que pasa en los camerinos es digno de estudio. Serán los nervios, la adrenalina, o no sé yo…
Pasamos muchas horas, compartimos de todo y nos hacemos fotos que no deberíamos publicar. Todo eso vuelve a suceder ahora en el Arteria de Barcelona, donde hemos recalado con «Nadie Sabe Nada». Estas navidades prometen… más tonterías que nunca.

Berto y yo

Puente sobre aguas turbulentas

Viernes, 14 de diciembre de 2012

Este artículo lleva banda sonora: «Bridge over troubled water» (Simon and Garfunkel). No puedo entender que todavía andemos con lo de los «puentes» en el calendario. Cada vez que lo comento me miran con cierto odio. Como pensando: «Ya habló el insensible, la gente merece descansar y él solo piensa en trabajar». Los que piensan en trabajar son los casi seis millones de parados. No piensan, no. Sueñan. Lo siento, pero es superior a mí. Creo que no podemos descansar hasta que todo este marrón en el que estamos instalados dé una cierta muestra de recuperación. Y no hablo de brotes verdes tramposos, ni de índices manipulados de crecimiento, ni de  trabajar más y cobrar menos como dejó sentenciado el listo de Díaz Ferrán.

Soy un sufridor nato. Siempre lo fui. Tengo una empresa, como miles, que intenta subir río arriba como los salmones contra la corriente fría y enfurecida de una realidad encabronada. A veces pienso que nos fallará el músculo para saltar y saltar contra esa corriente obstinada. Pero al día siguiente me animo, y vuelta a empezar. Salmones somos todos y sobre ese río revuelto instalamos puentes para descansar. Perdonen, pero no me encaja. Y luego vendrá la Navidad y el convencimiento general de que «a partir del 20 de diciembre, olvídate. Ya será hasta después de Reyes…».  O sea, hasta mediados de enero. Cuando oigo eso, aprieto mis aletas y pienso: «Venga, tira, tira».  Y así acabará este año, mayas aparte. ¡Buf!

«El Berenjenal» en Interviú.

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