
Unos amigos míos
«aaaaaaARA» en Ara
Hemos pasado la última semana en Argentina buscando explicaciones, buscando pistas de mi pasado profesional pero también de mi presente.
Se trata de una modesta producción (que nadie me ha encargado y eso lo hace interesante) sobre mis treinta años en la profesión. Sí, sí… treinta años. Empecé con diecisiete en Reus y aquí estoy: con cuarenta y siete, sin programa y dos millones de ideas. Por eso, porque tengo más tiempo, decidí que era una buen momento para rebobinar, para pensar un poco, para ordenar cuatro ideas. Aquí en Argentina, hay algunas pistas aunque si las buscas puedes encontrarlas por todas partes. Porque esta es la magia de la comunicación: tú emites, sales al aire y luego ese aire lleva tu trabajo a todas partes, a todas las personas que quieran atender. Después de treinta años, me parece algo increíble que, mezclado y agitado con la risa, lo hace irresistible. Vuelvo a casa.

Tengo un (otro) problema: no sé estar sin hacer nada. Si me quedo sin hacer nada, me duermo y entonces tengo la sensación de que pierdo el tiempo. Así que o duermo o hago algo. Lo que sea. Durante el verano se me plantea muy a menudo esta disyuntiva. Cuando encontré por casualidad una caracola en mitad del campo (me pregunto cómo llegó allí desde el mar), me puse manos a la obra. «¿Por qué no la dejas como está?», me preguntó alguien que no me conocía. Después de unas cuantas horas, el resultado fue una «caracola Paul Smith» que pongo a disposición de la conocida marca londinense. ¿Ves como siempre hay algo que hacer?
«Fotodiario» en El Periódico

Genial viñeta de Toni Batllori el pasado jueves en La Vanguardia: un periodista, micrófono en mano, pregunta a Rubalcaba -que conduce una furgoneta con las siglas PSOE y la rueda pinchada-: «¿Cómo está?». «Bien. Soy optimista», le contesta. Y añade: «Todavía nos podemos estrellar en Cataluña».
Resume muy bien el momento de la izquierda en España: normalidad (aparente) ante el descalabro y una impostura pública que no hay manera de creerse ni hartos de vino. Hay alguna corriente crítica, es justo decirlo, pero lo que predomina es ese discurso habitual ante los trompazos electorales: «Bueno, la política son ciclos y ahora hay que hacer una lectura en profundidad para recuperar la confianza de nuestros electores». Vale, ¿y eso cómo se hace? Ya que apelan a una lectura profunda, sería bueno plantearse algo terrible para el PSOE: la gente con ideas de izquierdas, la gente crítica con el Estado, sus recortes, su sumisión a la banca y a una Europa calvinista, ya no cuenta con el PSOE. (No cuentan con ningún partido en realidad). Es como si hubiera otra izquierda, nueva y urgente, que se opone a los desahucios, que rodea el Congreso, que planta cara a los bancos, que dispara verdades desde la rabia del presente y la incertidumbre pastosa y viciada del futuro. Esa gente no reconoce a Rubalcaba como líder, ni a Navarro en Cataluña, donde se juega otra batalla más compleja y profunda.
Ya no es que el neumático esté pinchado, es que el coche no sirve, es que las carreteras no sirven, es que los mapas que nos dan para salir del atolladero no gustan, no parecen justos ni adecuados. Así las cosas, cuando los GPS indican continuamente a la derecha, la izquierda se busca y no se encuentra. Y, cuando lo hace, el PSOE no sale por ningún lado.
«El Berenjenal» en Interviú.

Pues eso: que no sabemos nada pero podemos hablar de todo. Hablar por no callar y para reír. Muy importante esto último. En realidad es nuestro oficio. Decir muchas tonterías, a ver si en este desvarío logramos la risa y un puñado de verdades que no dejan de ser las nuestras. Así hemos planteado el próximo proyecto teatral que estas Navidades aterriza en Barcelona. «Nadie sabe nada«. Improvisación en estado puro. Complicidad a toneladas con este hombre que aparece en la foto con un servidor y que, visto así, no das un duro. Pero luego… luego resulta que es muy gracioso y consigue que nos realimentemos, nos superemos mútuamente. Eso no tiene precio. Bueno, sí lo tiene porque saldrán a la venta las entradas.
¿Serán monólogos? No exactamente. Serán conversaciones con monólogos dentro, con mundos dentro. Conversaciones rellenas. Improvisación, un espectáculo diferente cada noche, sorpresa, mucha sorpresa que es lo que más me gusta en la vida. ¿A ti no? Nadie sabe nada.