Trabajo de noche

Miércoles, 8 de enero de 2014

Ahora trabajo de noche. Cuando la ciudad se acuesta, nosotros empezamos. Cada tarde conduzco contra el sol como pretendiendo alcanzarlo, pero no. El sol se va, me brinda ese espectáculo impresionante de su huida, ese incendio del cielo, y yo me meto en una nave industrial que llamamos «plató». Pero es una nave y está en un polígono. Esas zonas sin alma. Por extraño que parezca, con todos estos condicionantes, nos lo pasamos muy bien. Reímos, nos inventamos mil chorradas y tratamos de ganarnos la vida con eso. Así cada tarde, cada noche.

«Fotodiario» en El Periódico

Trabajo de noche

Vamos bien

Jueves, 19 de diciembre de 2013

Algunas empresas utilizan indicadores económicos para determinar su «salud». Balances, facturaciones y todo eso. Siempre he creído que El Terrat, la nuestra, es otra cosa. Nos ha dado cobijo desde 1989 y ahora, como toda empresa de vecino, lucha por tirar adelante en las agitadas y frías aguas de la realidad. Hay pasión, hay orgullo, hay dignidad, hay talento y hay alegría y gamberrismo. Esto último es lo más importante. Nuestro oficio. Cuando el otro día vi una muñeca hinchable en el despacho, pensé: «Vamos bien».

«Fotodiario» en El Periódico

Vamos bien

Las paredes hablan

Jueves, 16 de mayo de 2013

Al menos las de la nueva sede de El Terrat. Nos hemos trasladado al plató, el sitio donde hemos sido más felices, donde hemos fabricado y vivido miles de horas de televisión. Ahí estamos. En las paredes, una parte de nuestro pasado del que hay estar más que orgullosos. En nuestras cabezas (que sacan humo) nuestro futuro. Nos hemos conjurado para tirar hacia adelante, aprovechar nuestra experiencia, estudiar, investigar y apostar por todo lo nuevo y apasionante que todavía está por hacer. Y una señal: unos pájaros han anidado en el techo del plató. Se escuchan perfectamente desde la sala de reuniones. (Adjunto grabación). La vida sigue, la vida empeza cada cinco minutos.

Pared del plató

Los premios Gaudí

Lunes, 4 de febrero de 2013

Hoy estoy cansado pero contento. Siento esa satisfacción que compensa el esfuerzo, algo muy agradable. Anoche hicimos la quinta edición de los Premis Gaudí del Cinema Català y creo, sinceramente, que quedó muy bien. No era fácil. Nada es fácil. Debo compartir el buen resultado de la gala con el enorme talento de todos los que me han rodeado.

Una gala de estas características es un verdadero enjambre de profesionales que se dejan hasta el último aliento en favor del espectáculo. Es como construir un barco que solo navegará unas horas. Una locura. La lista es muy larga: desde los jóvenes brillantes del ESCAC con los que rodamos el corto de entrada, hasta los equipos técnicos, de guión, vestuario, maquillaje, producción y muchos más. La situación actual no permite la contratación de un gran número de profesionales, así que la presión sobre los escogidos se multiplica. Otro reto (superado) para todos ellos. Gracias a todos los actores y directores que «jugaron» con nosotros, a TV3 por redoblar su apuesta televisiva y, sobretodo, a la Academia Catalana del Cinema por confiar en EL TERRAT. La verdad es que llevamos un buen número de eventos de estos. ¿Nos estaremos especializando?

Yo me lo pasé muy bien. Volví a sentir ese cosquilleo (una mezcla de adrenalina, nervios y emoción) de las buenas noches televisivas. Es lo que más me gusta en este mundo. Lo mejor es haber gustado a la gente del cine catalán porque de eso se trataba. Era su fiesta. Misión cumplida. Recuperé un Gaudí de chocolate, dije lo que quise, me puse el traje azul más feo de la historia y tuve la sensación de estar en el sitio adecuado, con el equipo perfecto y ante un público amigo. Pensé que me tomaría un día de descanso y es lo único que no voy a cumplir. Hace un día maravilloso en Barcelona, la comedia me ha rejuvenecido un poco y voy a «aprovechar» el tirón emocional. Gràcies a tots!!! Y ahora ¿qué hay que hacer?

Andreu Buenafuente i els Premis Gaudí

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