Eso es lo que busca todo presentador de este tipo de programas: sentirse bien acompañado. Estar con alguien que casi «se entreviste solo». Alguien con encanto, con cosas que contar, que transmita amor por lo suyo y que sea una persona simpática, con luz. Todo eso sentí la noche en la que vino Martirio. Y encima cantó y encajó el «homenaje» de la Niña. Muchas gracias.
El placer de sentirte bien acompañado
El tito George
Le gusta que le llamen así: «tito George». Un tipo entrañable y muy buen compañero de rodaje. Cuando vino a hablar de lo suyo no pudimos evitar hablar también de «El pregón», donde (re)aparece en el cine. Y lo hace como un clásico generoso. Al servicio del proyecto. Me ha encantado conocerle y le deseo lo mejor para su «Qué fue…» Carismático y autoparódico. Bien Jorge, bien «tito» George.
Puedes hacerlo o no
Cuando te proponen autoparodiarte en un programa de humor, puedes hacerlo o no. Tú eliges. Nadie te obliga y todo es respetable. Puedes entender los códigos de un Late y decir: «vale, voy». Y reír, pasártelo bien, quitar hierro… Iñigo Errejón lo hizo y nosotros le estamos agradecidos por ello.
Todos a cero
Empieza el baile
Escribo esto mientras el taxi pasa por delante del Bernabéu. Ya ha empezado el baile. Se levantó el telón. La suerte (?) quiso que el nuevo President Puigdemont y un servidor guardemos un parecido más que razonable. De ahí a la peluca había un paso. Y lo dimos. El primero de los muchos que vamos a dar. Siempre al borde del precipicio, que es donde vive la comedia. Me siento feliz. Contento, motivado, apoyado. Todo lo necesario para volar cada noche con mi equipo. ¡¡¡Que no pare la música!!!