El niño que era fan
de otro programa

Jueves, 15 de enero de 2015

La popularidad (que no el prestigio) nos acompaña a todos los que por suerte o por desgracia trabajamos en la televisión desde hace años. Nos acompaña todo el día, todas las horas. O te acostumbras o lo llevas claro. Como me dijo una vez Terenci Moix cuando yo empezaba: "Si te molesta mucho, déjalo. Tú lo escogiste, así que no te quejes". ¡Cuánta razón! La televisión es el medio que todo lo amplifica y masifica, que todo lo estandariza, que todavía sigue fascinando un poco a pesar de que se han colado personajes que no sabes muy bien lo que hacen o que lo que hacen te produce vergüenza ajena directamente. Es lo que hay, y quejarte mucho te hace parecer un antiguo. Mejor callar y parecer un moderno. Así las cosas, se trata de llevarlo lo mejor que puedas, agradecer SIEMPRE el apoyo de tus seguidores (lo mejor de esta historia) y poner tu mejor cara. Si tienes un mal día, te quedas en casa. Eso es lo que yo hago.
Pero el otro día me sucedió algo inédito en mi coqueteo constante con eso de la fama. Estaba tomándome un café, y un niño, acompañado de su padre, me miraba con indisimulada curiosidad. Yo, como si nada. Cuando me levanté para pagar e irme, se armó de valor y me abordó: "¿Podría hacerme una foto contigo?". "Claro". Pero reparé en su edad, unos diez años. "Aunque no creo que veas el programa, ¿no? Vamos muy tarde", le dije. El chaval era sincero: "No, no. Yo soy muy fan de 'La que se avecina'". No me había pasado nunca. Respondí a su sinceridad con la mía: "Vale. Vamos a hacer la foto, pero déjame que te diga que no sé si es una serie para ti". El padre me miró con ese semblante de derrota doméstica. Como diciendo: "No, si ya...". Me ratifiqué ante el progenitor con educación: "Lo digo en serio, pero es mi opinión; no me hagas mucho caso". Nos retratamos y me fui dándole vueltas. Hace tiempo que pienso en los valores que transmite la serie. No es culpa de los actores (magníficos en la comedia), sino más bien de los guiones, del motor que mueve la comedia, de lo que quieren contar, de las tramas: sexo, sexo, engaño, corrupción y un poquito más de sexo. Todos contra todos, todos encima de todos, cueste lo que cueste. Su aplastante éxito y continua (hasta obsesiva) repetición han generado un impresionante fenómeno en la calle. La ven todos los niños. Si tuviéramos que analizar la ficción de comedia, seguramente nos tiraríamos varios siglos y no creo que nos pusiéramos de acuerdo. Cada uno es libre de hacer lo que quiere, faltaría más. Hay tantos estilos como autores y eso no tiene que ser malo. Solo quería reparar en el hecho de que los más jóvenes están fascinados e idolatran a esos seres marrulleros, insolidarios y liantes. ¿Eso es bueno? "Hombre, es una serie de ficción!", me dirán los interesados. Claro, claro. Entonces no hay ningún problema, ¿no? Vale, vale...

Ya no sé qué regalar
La gente ya no regala como antes. Primero, porque no puede y ha descubierto que no hace falta comprar cosas que no necesita con el dinero que no tiene. No pasa nada, el mundo gira igual. Segundo, porque quizás ya lo ha regalado todo. Me acuerdo ahora de esa gente que dice que dejó de beber porque ya se había bebido lo suyo y ahora se estaba bebiendo lo de los demás. En mi caso, creo que ya lo había regalado todo y tengo fundadas sospechas de que estaba regalando también lo de otros. No es que vaya de generoso patológico, pero sí es cierto que me gusta más regalar que ser el beneficiario. Y con la fiebre consumista de hace unos años llevé ese placer a las más altas cotas de la estupidez. A mucha gente le pasó. Pero mis problemas empezaron cuando me repetía con los presentes y solo me salvaba el tique regalo. Los amigos sonreían con educación y al día siguiente acudían a la tienda para cambiárselo por otra cosa. Bien por ellos, mal por mí. Toqué fondo. O techo. El caso es que tomé conciencia (eso es la edad) de lo absurdo que es regalar a destajo por la imposición de unas fechas y toda la artillería de márquetin que disparan sobre nosotros en Navidad. ¡Ya está bien, hombre! Descubrí, asimismo, la enorme ilusión que genera un regalo fuera de temporada. Son los mejores. Es como si recuperara todo su auténtico significado. Un regalo inesperado, un detalle, un gesto, tienen mucho más valor que unos calzoncillos o una colonia. Así las cosas, yo regalo todo el año, cuando quiero y a quien quiero. Gano más, emocionalmente hablando, y gasto menos económicamente. Fin del problema.

"Memorias en diferido" en Interviú

Cambio de utilidad

Jueves, 20 de febrero de 2014

Durante las pasadas Navidades, el cochecito de nuestra hija cambió totalmente su utilidad. Ya que la niña se empeñó en corretear (aunque apenas había empezado a andar) y las compras se acumulaban, la ecuación era sencilla: el cochecito iba a cargar los regalos. Alguna gente nos miraba un poco raro, pero al ver a la niña esprintando de un lado a otro, sonreían como consintiendo. Así pasamos la tarde. Bueno, muchas tardes. Como el gobierno dijo que habíamos salido de la crisis, pues no vinimos arriba.

"Fotodiario" en El Periódico

Cambio de utilidad

Regalo

Miércoles, 24 de octubre de 2012

Berto Romero ha estado en Londres y me trae de regalo una postal de la Reina. ¡Mira que hay cosas bonitas en Londres! Pero, claro, Berto es Berto. Para lo bueno y para lo malo...

Reina de Inglaterra

Frankie sabe lo que sueño

Miércoles, 25 de abril de 2012

Frankie de Leonardis es un buen amigo desde hace muchos años. De esos que saben más cosas de ti que tú mismo. Es un excelente ilustrador, diseñador gráfico y muchas cosas más. Suyas son, por ejemplo, las "B" mayúsculas que salpican brillantemente nuestro nuevo programa.

Me ha gustado mucho que estuviera también en este nueva aventura. Nadie como el para saber la cantidad de energía, de ilusión y de ideas que se cocinan en programas como este. De vez en cuando nos mandamos regalos gráficos. Dibujos, fotos, letras, lo que sea... Es una manera de decir: "pienso en ti" o "mira lo que he hecho". La mayoría son piezas que nunca verán la luz, ni falta que hace. Pero la última me parece muy bonita y quería compartirla en el blog.

El mundo de los sueños como nuestro gran patrimonio de libertad. Los sueños son esos bocetos de todo lo que deseamos. Y, como dicen, si lo deseas mucho puede que se convierta en realidad. Ahí lo dejo.

A veces sueño cosas

Agradable sorpresa

Viernes, 18 de marzo de 2011

Seix Barral (siempre tan detallistas) y Eduardo Mendoza, me hacen llegar un ejemplar dedicado de "Sin notícias de Gurb". He dicho muchas veces que es uno de loa libros más divertidos que ha escrito. No sé cuántos habré regalado. Ahora el regalo es para mi. Muchas gracias.

Agradable sorpresa Agradable sorpresa