Empieza el baile

Miércoles, 13 de enero de 2016

Escribo esto mientras el taxi pasa por delante del Bernabéu. Ya ha empezado el baile. Se levantó el telón. La suerte (?) quiso que el nuevo President Puigdemont y un servidor guardemos un parecido más que razonable. De ahí a la peluca había un paso. Y lo dimos. El primero de los muchos que vamos a dar. Siempre al borde del precipicio, que es donde vive la comedia. Me siento feliz. Contento, motivado, apoyado. Todo lo necesario para volar cada noche con mi equipo. ¡¡¡Que no pare la música!!!

Andreu Puigdemont

Orgulloso de ser de Barcelona

Miércoles, 10 de junio de 2015

Eso es lo que he sentido en los últimos días, después de las elecciones. Sí, yo me siento orgulloso de ser de Barcelona. Otra vez. Con el triunfo de Ada Colau, Barcelona ha vuelto a mandar un mensaje al mundo. Un mensaje de compromiso, de salud democrática y de desafío. No será fácil. Nada es fácil. Y todo eso sucede en el momento preciso y necesario, incluso yo diría que un poco tarde ya que el barro de la crisis se está secando, que todavía es peor. Ahora que todos tenemos claro que el capitalismo se ha pegado un trompazo de mucho cuidado e intenta reconstruirse sin aprender la lección, llega una mujer, una gente, muchos votantes, que han dicho: "¿Y si hacemos las cosas un poco más justas? ¿Y si el dinero de todos lo invertimos mejor?". Y han ganado.

Recuerdo cuando los partidos tradicionales decían que los antisistema (otro término malicioso inventado por los apoltronados) hablaban mucho pero debían someterse al juego democrático y presentarse a unas elecciones. Pues lo han hecho y han ganado. Así es como Colau ha llegado a la alcaldía. Con toda la legitimidad. Una mujer fogueada en el activismo y las luchas sociales (hay que ser cretino para minimizar esos valores) que se ha visto aupada al primer cargo público de la ciudad. Eso, aunque no la hayas votado, debería hacerte sentir bien, orgulloso de ser de Barcelona. Debería emocionarte, hacerte sentir vivo. Deberías apartar a un lado tus intereses personales (con lo difícil que es eso, lo sabemos) y tus preferencias políticas y pensar en la ciudad, en TODOS los que viven aquí. Deberíamos reparar en este jodido presente y en su futuro todavía por escribir. Yo, con una niña de dos años y medio, puedo asegurarles que lo hago y con más fuerza que nunca. Deberíamos pensar en las familias, una de cada cinco, que viven por debajo del umbral de la pobreza. En todo lo que se esconde debajo de las alfombras de una ciudad turística, preciosa pero muchas veces de postal. Barcelona no estará completa si no es más justa.

No creo que se trate de destruir lo bueno conseguido, sino de arreglar lo que no nos gusta. Por eso no puedo entender a los apocalípticos. Aquellos que se la cogen con papel de fumar y vaticinan el caos. ¿De qué caos estamos hablando? Cualquiera diría que esto es el paraíso y han forzado la cerradura. ¿De verdad creen que Colau y los suyos van a perjudicar la ciudad que aman, en la que han nacido y quieren prosperar? ¿Me están diciendo que les va a mover un espíritu de revancha en lugar de una gestión honesta? Está bien, puedes pensarlo si eres retorcido, pero volvemos a lo de antes: toda esa gente estará en una institución pública, podremos seguir y valorar todo lo que hacen y, si no nos gustan, podremos no votarles en las próximas. Se trataba de esto, ¿no?

Cuando escuchas a un poderoso sembrando sus miedos antes y después de las elecciones, piensas: "Vale, es normal, está viendo peligrar un estilo de vida, su red de intereses, una compleja telaraña de complicidades y apoyos. Es normal que vea a los afectados por las hipotecas como enemigos". Pero cuando dicen lo mismo gente como usted y como yo en esas tertulias que nacen como esporas, ahí ya me pierdo. ¿En nombre de quién hablan y opinan?

Tampoco me sirve el famoso debate identitario catalán. Lo de que todo esto va ser malo para el denominado procés hacia la independencia. Como dejó dicho Shakespeare, "todo lo que sucede conviene". Las elecciones municipales han dicho muy claramente que hay que incorporar el componente social en la gran reivindicación nacionalista. Si no se hace, me temo que no hay partido. O ese partido no se va a ganar. Es muy lícito pensar solo en términos emocionales, pero si se quiere llegar a una mayoría, habrá que traducir a social, a real, a pragmático y a justo, todo el ideario catalanista. Creo que hay un montón de gente esperando eso. Y muchos han votado a Colau que, por cierto, está por la labor de un referéndum, del derecho a decidir. Pero decidir ¿qué? ¿Cómo será ese nuevo país? Queremos imaginarlo con pelos y señales. Y luego votarlo.

Esta es la ciudad que me acogió a principios de los noventa cuando vine con mi proyecto radiofónico bajo el brazo. Todo estaba por hacer y me dejó hacerlo todo. Una ciudad generosa, moderna, olímpica. Recuerdo aquel tiempo, como una época en la que todo parecía posible. Se notaba en la cara de la gente, se respiraba porque estaba en el aire. Luego pasó el tiempo y se estandarizó en su modernidad hasta verse engullida, como todas, por el colapso del sistema. El domingo de elecciones volvió a mandar señales de vida al exterior. Sigue vivo su espíritu inconformista y avanzado a pesar de todo. Por eso me siento orgulloso de ser de Barcelona.

"Memorias en diferido" en Interviú

En Cataluña,
espía como puedas

Miércoles, 22 de abril de 2015

En Cataluña (desde donde les escribo) tenemos un vodevil montado desde hace mucho tiempo que nos está dando un sinfín de alegrías, muchas tramas, giros y golpes de guion sorprendentes. Lo llamamos "La Camarga", por el nombre del restaurante donde Alicia Sánchez Camacho almorzó con una amante despechada de un Pujol. Aquella comida fue grabada por la agencia de detectives Método 3, y eso puso en marcha un bonito ventilador de cuyas consecuencias pujolianas todos estamos al corriente. Más o menos, claro, porque siempre tienes la sensación de que lo verdaderamente grave, la chicha del asunto, nunca la conoceremos. Pero lo interesante y hasta esperpéntico son los entresijos del episodio de las escuchas, más propios de Mortadelo y Filemón que de una vida política sana o adulta. Ahora resulta que nadie encargó la grabación. Los micrófonos se instalaron solos, como de oficio, en el florero del restaurante de marras. La agencia de detectives (ya han llegado hasta la comparecencia en una comisión del Parlamento de Cataluña) no concreta del todo, pero ya empieza a mostrarse muy cabreada con el tema y asegura con contundencia que el encargo vino del entorno más cercano de Alicia Sánchez Camacho.

También apuntan y dejan caer que dicho encargo llegó fruto de "unos ratitos de ocio relajados" con José Zaragoza. ¡Más madera! Zaragoza dimitió en su momento como secretario de Organización del PSC por este asunto. "Para no perjudicar al partido", dice, pero lo niega todo, por supuesto. Que digo yo que si no has hecho nada, por qué dimites, por qué te quitas de en medio, ¿no? Y luego está Alicia Sánchez Camacho. Inasequible al desaliento. Gallita y amenazante. Virreina popular, "la presidente", como parece que la llaman en su partido. Una Alicia con más sombras encima que las de Grey. Con mucho claroscuro, mucha sospecha, mucho escaqueo y mucho salir de los embrollos mordiendo.

Aquí, la que tiene que estar flipando es María Victoria Álvarez, la ex de Pujol. Una mujer zarandeada por esa convivencia con el más ambicioso del clan que, por algún motivo, pensó en airearlo todo. Se acercó a la clase política creyendo que sería su aliada, pero esta la aprovechó y ahora la han dejado en la cuneta como una colilla (todavía encendida, ojo). Ni las denuncias en los juzgados, ni la publicación de las conversaciones, ni la comparecencia en sede parlamentaria catalana han podido aclarar, culpar y castigar a nadie. De momento. Y ahí siguen las cintas. Como testimonio de un episodio vergonzoso. Seguimos para bingo.

Pedroooooooooooo
Una mala tarde la tiene cualquiera. La frase es de Chiquito, ese gran pensador español. Pedro Sánchez tuvo una mala tarde, el otro día, cuando votó por error con lo de la ley del aborto y apoyó las tesis del Partido Popular. Este hombre no tiene suerte. Una especie de error latente, de prueba constante, de provisionalidad, le persigue por todos lados. Los gurús de su partido no lo quieren, las bases igual sí, el electorado parece que no mucho, y los cómicos le amamos. Le estamos muy agradecidos. Aquella foto en la que apareció con una gran erección indisimulada en un mitin nos hizo entender que venían grandes momentos para la comedia. Y no nos está defraudando.

Malinterpreta, que algo queda
Durante la presentación en prensa de mi libro de dibujos "No entiendo nada" explico y atiendo a los medios. Lo hago con agradecimiento y mucha dedicación. Es muy duro hacer tantas entrevistas, pero es un honor contar tu trabajo. Y un privilegio. Lo sé, lo agradezco, espero estar a la altura... Hablo mucho. Pero mucho. De los dibujos, de la cultura, de la vida, de los miedos, del bendito vicio de dibujar, de todo... Hablo también, porque me lo preguntan, de un dibujo titulado "El debate identitario", donde dos especies de bichos que están en una rama aparecen girados, negados al diálogo. Explico, porque así lo veo, que el debate sobre la identidad de Cataluña, su encaje en España o no, todo, depende de una altura política, de un diálogo y una amplitud de miras democráticas que no veo. Este es un momento histórico, no el fin del mundo. Al día siguiente, algunos medios viscerales, sesgados y agresivos, solo hablan de eso en las redes. Y me llega su aliento. "Tú sí que eres un bicho", "Cállate", "Tú, que te aprovechas de España". Me doy cuenta, con tristeza, de que el dibujo retrataba exactamente lo que está pasando (por algunas cabezas). No por todas, por suerte.

"Memorias en diferido" en Interviú

Mariano Rajoy puede convertir
a todo el mundo en independentista

Viernes, 21 de noviembre de 2014

Es un habilidad que tiene el presidente español y, ¡ojo!, más allá de la broma podría ser aprovechada para solucionar el conflicto. Me voy a explicar. El pasado 9 de noviembre más de dos millones de catalanes participaron en la consulta sobre el derecho a decidir. Una verdadera demostración de fuerza de la sociedad catalana. Todo transcurrió sin incidentes. Bien. Tres días después, Mariano compareció ante los medios y calificó de "fracaso" todo lo sucedido. Si se convocara otra consulta ahora mismo, yo creo que acudirían cerca de cuatro millones. Si Mariano hablara a continuación, es casi seguro que la cifra volvería a subir. Queda demostrado a todas luces, pues, que Rajoy es una "máquina de fabricar independentistas" de proporciones colosales, y eso queda demostrado cada vez que abre la boca. El plan sería que el presidente se instalara en Cataluña unas dos semanas y que, acompañado de su equipo de brillantes asesores estrategas, fuera valorando cada día la progresión soberanista entre la ciudadanía. En esas dos semanas, hasta los menos convencidos o contrarios de la independencia acabarían por claudicar, consiguiendo que TODA la población catalana estuviera por coger el portante y largarse. No haría falta ni un referéndum, ni una reforma de la Constitución, ni un pacto fiscal, ni nada de todo eso que, según parece, es más difícil que poner un hombre en la Luna. Rajoy, él solito, lo conseguiría. Artur Mas podría irse esas dos semanas de vacaciones, cosa que a buen seguro agradecería ese hombre que lleva el peso de la gravedad de la historia sobre sus espaldas. Fin del problema, fin de la cita.

Podría retirarme. Ya he cantado con Serrat
No lo voy a hacer porque los bancos no me dejarían, pero podría retirarme después de haber cantado con Joan Manuel Serrat una canción para su nuevo trabajo, Antología desordenada. Todavía recuerdo el día en el que me llamó. Me lo dijo como si tal cosa y le pregunté si se acordaba de que yo era un cómico o lo intentaba. "Claro, hombre, claro". Lo siguiente fue decírselo a todo el mundo y, después, quedar con un amigo músico para ensayar el tema Per qué la gent s'avorreix tant? (¿Por qué la gente se aburre tanto?). No estudiaba tanto desde que iba al colegio. En realidad estudié más que cuando iba al colegio, a la vista está mi informe académico. (No lo revisen, por favor). Luego quedamos para grabar el tema y la verdad es que lo gocé, lo disfruté e hice todo lo que pude para que la canción no quedara marcada para siempre. "Se trata -le dije- de que puedas cantarla en el futuro, Joan. Que no matemos la canción". Risas, asesoramiento tranquilo ante el micrófono y una buena comida posterior. Puedo decir que a mí ya me ha tocado la lotería. Como a todos los amigos que participan en el disco, como a todos los millones de seguidores del artista-referente que a estas alturas del partido sigue de titular, en forma, más inquieto que nunca, más currante que nunca. "Yo nunca hago vacaciones, nen", me aclaró una vez. No puede, no quiere. Le gusta demasiado lo que hace. Necesita cantar, viajar, hablar, cenar, quedar con sus amigos, andar la vida de arriba abajo, esquivando al símbolo que es su sombra, sintiendo el ciudadano Serrat que siempre ha sido. Hablamos del momento catalán. Pide altura política (como todos) para desempatar, pero lo dice desde una tranquilidad que evita el conflicto, que elude la bilis. Ahí le sale el sabio que lleva dentro, el hombre que no olvida lo malo pero que valora y subraya lo bueno. El Joan que siempre te pregunta por tus hijos, el Serrat normal y sin épica.

"Memorias en diferido" en Interviú

Eufemio is back

Miércoles, 12 de noviembre de 2014

Ha vuelto. Dice que solo hablará del "proceso soberanista" catalán. Solo hará chistes ambientados en el "pulso nacionalista". En la "deriva secesionista". Bueno, en lo que viene a ser el cacao actual. Lo ha dicho muy serio y con la ceja levantada. Habrá que estar atentos.

Eufemio